El Rayadito está literalmente en el horno
San Lorenzo, formateado para contener y 2 de Mayo, para atacar. Los extremos no son buenos, porque se supone que es el local era el que debería tomar la iniciativa, más por la necesitad que tiene de salir del fondo. El Gallo norteño no tuvo equilibrio, con un mediocampo de tránsito, casi sin marca.
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El mensaje proyectado por los técnicos reflejaba inicialmente el desarrollo del partido. El equipo que juega a no perder, generalmente claudica. Esta vez no se dio, pero estuvo al borde.
Como en el riesgo está la ganancia, el “2” fue al descanso en ventaja, luego de una asistencia de Diego Acosta y la definición de Fariña que con sus movimientos dejó casi sin cadera a López.
Para la complementaria, Julio César Cáceres incluyó tres cambios, después de haber regalado todo el primer tiempo. Le salió relativamente bien, aunque el punto prácticamente no sirve.
Mucho más compacto, el conjunto “avícola” desperdició ocasiones claras para ampliar su ventaja, sobre todo con los disparos fallidos de Rodrigo Ruiz Díaz.
Un envío largo de Doldán -expulsado sobre el final por doble amonestación- fue recepcionado por Barrios, quien luego del aguante asistió a Céspedes para establecer el 1-1.
El tanto animó a San Lorenzo, aunque no le dio el cuero para la remontada. El Gallo que tuvo todo para cantar victoria, pero falló. Faltando 33 rondas para el cierre de la temporada liguera, la suerte rayadita parece estar echada.
