El encuentro se inició con un Ameliano que, haciendo valer su rol de dueño de casa, buscó imponer condiciones a través de la posesión del esférico. Libertad, en cambio, pese a su intención de disputar el balón, se vio superado por el escenario; la incomodidad propia de ser visitante en la Fortaleza del Pikysyry le impidió conectar sus circuitos ofensivos, limitando drásticamente su peso en el área rival.
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Antes de cumplirse la media hora de juego, el Gumarelo gestó su chance más clara. Tras una descarga de Aguilar, el volante Campuzano rompió líneas y, cual habilidoso delantero, dejó en el camino la marca de González. Sin embargo, a la hora de la verdad, justificó su rol de mediocampista defensivo con una resolución deficiente que salió desviada, perdiéndose junto al palo derecho del arco custodiado por Martínez.
En los primeros compases de la etapa complementaria, el local logró inaugurar el marcador capitalizando un contragolpe quirúrgico conducido por Ayala. Este detectó la presencia de Ocampos dentro del área, quien, emulando una técnica de piki vóley, asistió de pecho para dejar de cara al gol al zaguero Falabella. El defensor, que había cruzado de área a área en una carrera espectacular, no falló y rubricó la réplica para el delirio de la parcialidad local.
Tras el tanto de apertura, Libertad monopolizó el esférico, pero careció de la inventiva necesaria para romper el bloque defensivo rival. Esa deficiencia creativa terminó pasándole factura en el epílogo: tras una carga con el hombro de Giménez sobre la espalda de Sanguina, el juez sancionó una discutible pena máxima. Alberto “Piru” Contrera cambió la falta por gol con una ejecución rasante y cruzada al poste izquierdo de Morínigo que se jugó por el lado opuesto, sellando el 2-0 definitivo en Villeta.

