A bañarse con agua bendita
Parecía una cuestión de tiempo la anotación de Ameliano, por su rendimiento superior. Dominio territorial, control del balón. Sin embargo, el primero en marcar fue Luqueño, que proponía un juego defensivo.
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Acción de fútbol de salón. Tiro de esquina ejecutado por Quintana, cesión al Chico Díaz que devuelve con el taco al “therian” cuyo envío paralelo al arco fue redireccionado por Thiago Franco para el 1-0.
No necesitó mucho esfuerzo la V azulada para igualar, más que una sucesión de toques y la conexión argentina entre Larralde y Cabral, quien recibió la pelota con zurda y definió con derecha, desde la cabecera del área. Estéril estirada de Mongelós, que tuvo complicación con el pique (bote).
Después, volvió a mandar en el juego la V azulada, un equipo mejor trabajado.
Apenas iniciada la complementaria, Cabral marcó un gol de crack, desde unos 40 metros, cerca de la zona de suplentes. Mongelós salió a cortar un avance de Elvio Vera y el esférico le quedó al “30”.
Un “tackle” del Polaco González en el área a Maíz fue advertido por el VAR. Penal anotado por Iván Maggi.
El local Ocampos fue expulsado por doble amarilla. Luqueño volvió a tener un penal vía VAR por falta de Franco a Balbuena. El disparo de Comas fue desviado por Martínez, con leve adelantamiento.
Luqueño, que tuvo la expulsión de Martínez, dejó pasar una brillante ocasión de triunfo. La crisis se agudiza. A bañarse con agua bendita para tener suerte, aunque a la misma también hay que acompañarla.
