Un espectáculo entretenido, con propuestas totalmente distintas. Luqueño apeló a la presión de forma intermitente para dosificar energías, mientras que el vencedor Trinidense (4-1) recurrió inicialmente a los golpes, lícitos pero que surtieron efecto, sobre todo con la tempranera salida de Aldo Maíz quien recibió un impacto en el rostro, que le causó un corte en el pómulo. Cuando se propuso jugar, le pasó por encima al rival.
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Recuperación alta de Rayer, asistencia a Viera e intervención de Nicolás Campisi. La primera carga de la Cruz amarilla, que además de “raspar”, también recurrió a su juego habitual, pulcro y físico.
El equipo popular dejaba una mejor imagen con un tiro libre del joven Ojeda desviado por Dufour y un mano a mano de Maggi en el que salió airoso el golero al rechazar el balón con la pierna.
Sobre el cierre del primer tiempo la Cruz amarilla se volcó al ataque, dejando sensaciones de peligro y una impresión de mayor entereza, pese a las tres amonestaciones sufridas que dejaban condicionados a sus jugadores que cometieron las faltas disciplinarias.
Al descanso, con números levemente favorables a Luqueño en materia de posesión del balón, remates al arco, recuperación y precisión de los pases. En el ítem en el que “Triqui” estaba en frente era en los “tackles”, contactos corporales para evitar que los rivales progresen.
Apenas iniciada la complementaria golpeó el conjunto capitalino. Saque manual por izquierda, incursión ofensiva de Nelson Gauto ante la persecución del delantero Maggi (defensa dormida), centro y testazo del destapado Tomás Rayer.
Luqueño hizo dos variantes para el arranque de la complementaria y los cambios no tuvieron el efecto esperado, ya que el nivel, en vez de aumentar, bajó considerablemente y fue totalmente rebasado por el adversario.
Miguel Barreto tuvo un bandeja el empate, pero su definición fue deficiente. Le regaló la pelota al arquero.
En la carga siguiente, la resplandeciente Cruz amarilla amplió su ventaja mediante la conexión de los jugadores de refresco. Cesión de Luis Abreu para la anotación con potente remate de Jorge Marcelino.
Nicolás Maná, luego de una habilitación de Baruja, configuró la goleada con un disparo al palo del portero Nicolás Campisi, cuya respuesta para el cuarto gol, concretado por Luis Abreu, fue muy floja.
El tanto del honor luqueño llegó a través de Walter González, quien recepcionó un pase de Ramos y despidió un tiro seco y esquinado para vencer la estirada de Dufour.
Aún con la amplitud del marcador, Trinidense le hizo precio al desdibujado Luqueño, porque pudo haber ganado por más.
El duelo táctico del “veranillo” itaugüeño fue ganado por José Gabriel Arrúa a Hernán Rodrigo López. La gran diferencia estuvo en los cambios.
Detalles del enfrentamiento
Estadio: Luis Salinas. Árbitro: Mario Díaz de Vivar. Asistentes: Diego Silva y Héctor Medina. Cuarto árbitro: Alipio Colmán. VAR: Fernando López. AVAR: Christian Sosa.
Luqueño: Nicolás Campisi; Miguel Barreto, Jonathan Díaz, Facundo Wiechniak (68’ Lucas Morales) y Alexis Cantero; Lautaro Comas (ST Jonathan Ramos), Aldo Maíz (14’ Fernando Benítez), Giovanni Bogado (68’ Walter González) y Óscar Ruiz (ST Tomás Muro); Marcelo Ojeda e Iván Maggi. D.T.: Hernán Rodrigo López.
Trinidense: Matías Dufour; César Benítez (70’ Fabrizio Baruja), Bruno Valdez, Agustín da Silveira y Sergio Mendoza; Luis de la Cruz (62’ Luis Abreu), Nelson Gauto, Gustavo Viera (62’ Jorge Marcelino) y Tobías Morínigo (68’ Alan Cano); Tomás Rayer (68’ Nicolás Maná) y Clementino González. D.T.: José Gabriel Arrúa.
Goles: 48’ Tomás Rayer, 64’ Jorge Marcelino, 82’ Nicolás Maná y 84’ Luis Abreu (T); 87’ Walter González (L).
Amonestados: 27’ Gustavo Viera, 36’ Luis de la Cruz y 45’ César Benítez (T); 57’ Miguel Barreto y 68’ Jonathan Díaz (L).
Tiros de esquina: Luqueño 2 (ambos en el PT)-Trinidense 4 (3).
