Roque Santa Cruz amarga a Trinidense en la víspera de su cumpleaños 45

El histórico delantero de Nacional Roque Santa Cruz define en lo que terminó siendo el tanto de la paridad, en la víspera de su cumpleaños número 45.
El histórico delantero de Nacional Roque Santa Cruz define en lo que terminó siendo el tanto de la paridad, en la víspera de su cumpleaños número 45.

Sportivo Trinidense y Nacional no se sacaron ventajas e igualaron 1-1 en el barrio Trinidad. El local desperdició la ventaja numérica y el tanto inicial, permitiendo que la jerarquía del histórico delantero “tricolor” decretara la paridad.

Sportivo Trinidense y Nacional se repartieron los honores en Santísima Trinidad tras firmar un vibrante empate 1-1 en el duelo correspondiente a la quinta fecha del torneo Clausura 2026. La igualdad deja un evidente sinsabor para el dueño de casa, que jugó con un hombre más desde el minuto 38 de la primera parte y logró ponerse en ventaja con el tanto de Clementino González, pero terminó sufriendo la inagotable jerarquía de Roque Santa Cruz, quien celebró en la víspera de su cumpleaños número 45 con el gol del empate.

El trámite del encuentro mostró a un Sportivo Trinidense decidido a asumir el protagonismo en condición de local, adueñándose de la posesión del esférico e imponiendo las condiciones del juego, aunque careció de la claridad necesaria en los metros finales para capitalizar su iniciativa. Enfrente, Nacional planteó un esquema desconcertante que naufragó rápidamente: apostó por ubicar a Hugo Adrián Benítez sobre las bandas —un hábitat ajeno para sus características naturales— con la encomienda de relevar a los laterales, un experimento táctico que jamás surtió el efecto esperado.

El partido transcurría con escasez de ocasiones claras en las áreas, hasta que la tensión se desbordó en la recta final de la primera mitad. Una intensa disputa entre Agustín Da Silveira y Roberto Ramírez terminó con ambos futbolistas por el alambrado perimetral. En una acción totalmente innecesaria e irresponsable, el mediocampista tricolor reaccionó agrediendo al defensor uruguayo al rasparle el rostro de arriba a abajo con la suela del botín. Tras una revisión inicial que se había zanjado con tarjeta amarilla, la intervención del VAR advirtió la gravedad de la conducta, obligando al juez principal a rectificar su decisión y mostrarle la roja directa.

Esa incidencia alteró el trámite del partido y permitió que el cuadro auriazul asumiera el control absoluto de las acciones. Con superioridad numérica y territorial, el local capitalizó la pelota parada justo antes del descanso para romper el cero. La jugada nació de un preciso tiro de esquina ejecutado por Luis de la Cruz al primer palo; allí, Nelson Gauto peinó el balón para dejarlo servido en el segundo palo, donde Clementino González apareció libre de marca para lanzarse en palomita y conectar un potente cabezazo que infló la red.

Sin embargo, cuando expiraba la primera etapa y se jugaba el penúltimo minuto de adición, Nacional demostró su jerarquía y también golpeó con la pelota parada para emparejar las acciones. La jugada nació de un tiro libre ejecutado desde tres cuartos de cancha por Juan Sebastián Vargas, cuyo envío viajó directo al primer palo; allí, Tomás Gutiérrez desvió ligeramente el balón, que fue amortiguado por César Benítez antes de quedarle servido a Roque Santa Cruz. Con la jerarquía de siempre, el histórico delantero definió de zurda al fondo de la red, un grito sagrado que llegó justo en la víspera de su cumpleaños número 45.

En el complemento, el guion dictaba que el dueño de casa, con el hombre de más en el campo, volcara la cancha a su favor y manejara los tiempos. Sin embargo, pese al dominio de la pelota, el elenco comandado por José Arrúa se volvió espeso y previsible, facilitando la tarea defensiva de un Nacional que tampoco encontró los caminos para desnivelar. De hecho, la única jugada de auténtico peligro en toda la segunda mitad nació desde la impronta de Luis Abreu, quien sacó un potente derechazo rasante y esquinado que obligó a Santiago Rojas a estirarse sobre su costado izquierdo para enviar la pelota al tiro de esquina y salvar a la Academia.