Enrique Sánchez impulsa cambiar los nombres de calendario en el fútbol paraguayo

Enrique Sánchez, presidente de Nacional y miembro del Consejo Ejecutivo de la APF.
Enrique Sánchez, presidente de Nacional y miembro del Consejo Ejecutivo de la APF.

El presidente de Nacional y miembro del Consejo Ejecutivo de la APF, Enrique Sánchez pondrá sobre la mesa un proyecto para que los clubes con denominaciones de fechas históricas o efemérides adopten nombres con mayor arraigo cultural, comercial e identitario.

El debate sobre la identidad de los clubes en el fútbol paraguayo sumó un capítulo de alto perfil. Enrique Sánchez, titular de la Academia e integrante de la cúpula de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), confirmó que prepara una propuesta formal para debatir la modificación de los nombres de aquellas instituciones bautizadas con fechas del calendario —como el 3 de Febrero, 12 de Octubre, 2 de Mayo, entre otras—.

Lejos de tratarse de una medida reglamentaria inminente o un mandato impuesto, Sánchez aclaró que la iniciativa surge de charlas sostenidas durante años con diversos dirigentes del ambiente futbolístico. “Es una cuestión cierta, pero no es una determinación reglamentaria ni procedimental. Es una idea de mucha gente que la vengo hablando hace tiempo”, expresó en conversación con el Cardinal Deportivo, al tiempo de anticipar que planea presentar el documento de manera formal en el seno del Consejo Ejecutivo de la APF.

Identidad, arraigo y marketing deportivo

Uno de los puntos centrales del proyecto radica en derribar el mito de que cambiar las denominaciones de fechas numéricas represente una pérdida de identidad. Para Sánchez, ocurre exactamente lo contrario: un nombre vinculado a la región, a la cultura o a un hecho histórico concreto potencia el sentido de pertenencia.

Como ejemplo, planteó el caso de una institución situada en San Ignacio, Misiones, que lleva por nombre una efeméride nacional: “¿Por qué razón no podría tener un club que logre mayor arraigo, que gestione mejor adhesiones y emociones, si le das un nombre más local, departamental?”, cuestionó.

En la misma línea, sugirió alternativas directas para enriquecer el sentido histórico de los clubes sin perder la esencia patriótica o conmemorativa. “Por ejemplo, en vez de llamarla 29 de Septiembre, ¿por qué no llamarlo Boquerón? Si la idea es evocar realmente la gesta heroica que remite a una fecha determinada”, ejemplificó, aclarando que esto no quita que las instituciones sigan luciendo su año de fundación en las camisetas —como lo hace Nacional con su histórico 1904—.

El factor financiero y comercial

Más allá del plano cultural e histórico, el dirigente deportivo subrayó que la nomenclatura actual representa un freno en términos de gestión económica y administrativa. A su criterio, los clubes operan como estructuras financieras que manejan presupuestos y necesitan optimizar sus recursos.

Sánchez argumentó que un nombre con mayor fuerza evocativa facilita la comercialización y la atracción de patrocinios. “Es más fácil vender un estadio en lo que significa todo el tema del patrocinio con el nombre que evoque a una situación real que genera identidad, que un nombre de fecha”, afirmó, añadiendo que una estructura de nombres más clara también simplifica la labor cotidiana de la prensa y de los administradores del balompié nacional.

Cómo se aplicaría la medida

De avanzar con la propuesta, la idea inicial contempla un proceso gradual. El plan buscaría implementarse primero dentro del radio de competiciones de la APF y extenderse paulatinamente hacia los equipos nucleados en la Unión Futbolística del Interior (UFI) que participen de los torneos asociados.

El dirigente insistió en que la iniciativa se presenta a título personal y desde su rol de dirigente, abierto al debate constructivo que ya comenzó a agitar las aguas entre posturas a favor y en contra dentro del fútbol paraguayo. “No me adueño de la verdad ni de la autoridad. Es un proyecto que argumenta la posición nacional de la marca, cuestiones jurídicas, y por sobre todo, busca fortalecer los argumentos históricos y culturales que hoy se confunden bajo una simple denominación numérica”, concluyó.