El partido arrancó con un Rubio Ñu generando la primera ocasión de peligro en los compases iniciales. Todo nació en los pies de Sergio Fretes, quien recibió un cambio de frente y envió un centro a media altura hacia el punto penal; allí, Rodrigo Ruiz Díaz se arrojó de “palomita” para conectar de cabeza, pero no logró darle dirección de arco, convirtiéndose en un defensor de Sportivo Luqueño, despejando el peligro desde una posición inmejorable en su intento de anotar.
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Con el correr de los minutos, sin embargo, el conjunto auriazul se fue asentando en el terreno de juego y equilibró las acciones del trámite. La visita avisó por primera vez a través de la pelota parada: Alexis Cantero ejecutó un centro envenenado con destino de arco que Marcelo Pérez buscó desviar de cabeza. Aunque el delantero no llegó a conectar, la pelota siguió su trayectoria directa hacia la portería, exigiendo una notable estirada de Lautaro Maldonado sobre su palo derecho para evitar el tanto inaugural.
El auriazul logró inaugurar el marcador antes de llegar a la media hora de juego, gracias a una gran jugada colectiva que tuvo como protagonista principal a Marcelo Pérez. El delantero recibió destapado por la derecha un envío largo de Samuel Beltrán y cambió de frente hacia el costado opuesto para la llegada de Lautaro Comas; este sacó un centro elevado al segundo palo, donde el propio Pérez apareció por sorpresa —aprovechando una descoordinación entre Víctor Cabañas y Braian Blasi— para conectar un certero cabezazo.
Ese tanto impulsó al elenco comandado por Lucas Barrios, que siguió insistiendo en busca de la tranquilidad. El segundo estuvo a punto de llegar pasada la media hora, otra vez mediante un desborde de Lautaro Comas por la derecha, cuyo centro dejó completamente solo a Marcelo Pérez frente a la portería. El atacante hizo pasar de largo a Lautaro Maldonado con una gambeta de zurda y sacó un remate de derecha que fue bloqueado milagrosamente sobre la línea de sentencia por Javier Vallejos, quien había acudido a respaldar las espaldas del guardameta.
En la recta final de la primera etapa, Luqueño logró duplicar la ventaja. La acción nació de un lateral de Alexis Cantero para Giovanni Bogado, quien metió un centro al área que parecía controlado por Lautaro Maldonado en su disputa con Iván Maggi; sin embargo, al arquero se le escurrió el balón de las manos, dejándolo a merced del delantero argentino, que giró rápidamente y sacó un violento derechazo imposible para la resistencia albiverde.
Ya en la complementaria, y producto de la necesidad, Javier Torrente ordenó el ingreso de tres jugadores experimentados para ir con todo en busca del descuento. No obstante, se chocaron contra una sólida defensa auriazul y la firme actuación del arquero Nicolás Campisi, quien respondió con absoluta solvencia cada vez que fue exigido para sostener la diferencia.

Con el correr de los minutos, el nerviosismo se apoderó de los albiverdes. Superada la hora de partido, el dueño de casa se quedó con un hombre menos: Giovanni Bogado limpió el panorama a pura gambeta en la zona medular y eludió la marca de William Mendieta y Rodrigo Rojas, hasta que Claudio Núñez lo fue a buscar abajo y, con una dura entrada, lo derribó violentamente. El árbitro no dudó en mostrarle la tarjeta roja directa, complicando aún más las aspiraciones del local.
El escenario era ideal para que Luqueño ampliara la diferencia, y así lo hizo en el último cuarto de hora. Primero llegó el tercer tanto, aprovechando las concesiones que dejó el anfitrión en su desesperado afán por meterse en el partido: Giovanni Bogado condujo una réplica letal y sirvió el gol para Iván Maggi, quien firmó el segundo de su cuenta personal con un derechazo rasante a contrapierna del arquero Lautaro Maldonado.
En la recta final, nuevamente Bogado orquestó la jugada del cuarto gol con un pase magnífico que dejó a Kevin Pereira cara a cara con el guardameta local, a quien batió con una sutil definición por encima de su humanidad. Para coronar la gran goleada, en el primer minuto de adición, Marcelo Ojeda le puso la frutilla al postre con un furioso zurdazo que superó la volada del arquero y se clavó con violencia en el ángulo superior derecho.
