Un clásico es un clásico. Es de esos partidos que tienen un agregado especial. Será la rivalidad entre los equipos y las hinchadas, el deseo de ganar al tradicional contrario o la habilitación que da de cargar a los del otro bando en caso de una victoria.
El domingo, Cerro Porteño y Olimpia animarán una edición más de la máxima fiesta del fútbol paraguayo en el Defensores del Chaco. Aprovechando la ocasión recordamos algunos de los duelos más emotivos de los últimos años entre ambos equipos.
Apertura del 2012. Olimpia llegaba a la última fecha del campeonato como el único puntero.
El Decano desaprovechó la oportunidad de quedarse con el título una fecha antes al perder contra el Sportivo Luqueño lo que permitió que Cerro Porteño se acercara un poco más.
Los de la Franja Negra necesitaban una victoria o un empate para asegurarse su estrella número 40 a nivel local. El Ciclón buscaba los tres puntos para arrebatarle de las manos a su tradicional rival el trofeo.
En el minuto 35, Francisco Nájera cometió falta dentro del área sobre Édgar “Pájaro” Benítez. Carlos Amarilla pitó penal a favor del azulgrana.
Santiago Salcedo se encargó de convertir la pena máxima.
Ya en el segundo tiempo. Eduardo Aranda cometió una falta sobre Salcedo en las cercanías del área.
El encargado de la ejecución fue Jonathan Fabbro. El 17 cerrista acostumbrado a las grandes definiciones de pelota parada remató con la derecha y coló el balón al fondo de las redes ante la mirada atónita de Martín Silva.
A falta de 15 minutos, Arnaldo Castorino descontó con una gran definición tras un pase largo.
El partido terminó con la victoria azulgrana por 2-1 y la consagración de campeón del Torneo Apertura.
24 de abril de 2005. Cerro Porteño y Olimpia se enfrentaban en partido correspondiente al Torneo Apertura de aquel año.
Una copiosa lluvia caía sobre Asunción. La primera etapa había llegado a su fin con el marcador en blanco. Pero en la complementaria, Cerro se encargaría de dar un drástico cambio a la situación.
Jorge “Mono” Brítez cometería una dura falta sobre Erwin Brítez. Carlos Torres pitó penal a favor del cuadro de Barrio Obrero.
Santiago Salcedo se encargó de definir desde los doce pases. “Sasá” abatió la resistencia de Ricardo Tavarelli para poner el 1-0.
Desde ahí Olimpia se vino abajo. El Decano sufriría dos expulsiones casi seguidas que lo dejaron con nueve hombres ante un Cerro Porteño arrollador.
Mario Grana, con una tremenda definición, se encargaría de poner el 2-0. Una diferencia que sería ampliada después por Jorge Achucarro. El delantero, que había reemplazado a Salcedo, aprovechó un tremendo error de la defensa olimpista para poner el 3-0.
El mismo Achucarro se encargaría de poner el 4-0 tiempo después.
Como si la goleada y las expulsiones no hubieran sido suficientes. El Decano sufrió una baja luego de que Martínez se levantara y agrediera a Jorge Achucarro.
La goleada se cerraría con un tremendo derechazo de Walter Fretes que liquidaría el expediente poniendo el 5-0 final.
Setiembre de 2005. Olimpia y Cerro se volvían a ver luego de la goleada azulgrana en el último cruce entre ambos en el Torneo Apertura. Ahora el duelo era en partido por el Clausura de ese mismo año.
Dante López había llegado poco tiempo antes a campamento franjeado. El joven delantero era la promesa de gol que tanto le faltaba al Decano dirigido por Carlos Kiese y Hugo Ricardo Talavera en aquellos días.
En una inspirada noche, López se encargaría de anotar cuatro goles todos diferentes uno del otro para que el Decano se tomara revancha de la goleada que había sufrido antes.
De esta manera, Dante inscribía su nombre en la historia como uno de los dos únicos jugadores que consiguió cuatro goles en un solo clásico. El primero en lograrlo había sido Pedro Osorio en el lejano 1937 jugando para Cerro Porteño.
Apertura 2011. Marcelo Recanate había llegado a la presidencia del Olimpia en diciembre de 2010 y prometía una serie de cambios para regresar al Decano al sitial de gloria del que había caído desde hace un largo tiempo.
Recanate llegó con una fuerte inversión económica y haciendo sonadas contrataciones. Pero la que más ruido hizo fue sin duda alguna la del delantero Pablo Zeballos.
Zeballos había regresado al fútbol paraguayo un año antes para vestir la camiseta de Cerro Porteño, club con el que se convirtió en goleador del balompié guaraní.
Su llegada produjo resistencia por una parte de la hinchada olimpista que se negaba a aceptar al delantero por su pasado en el tradicional rival y algunas de sus declaraciones.
Pero Zeballos se fue ganando el cariño olimpista en base a goles.
En la sexta fecha se enfrentaban los tradicionales rivales en un duelo cargado de cruces de palabras a lo largo de la semana.
Ya dentro de la cancha, Édgar Robles se encargaría de abrir el marcador en el minuto 32 de la primera etapa tras una gran jugada personal y una exiquisita definición con la derecha.
En el minuto 57, Luis Cardozo se encargaría de empatar las cosas tras una serie de rebotes frente al arco protegido por Aldo Bobadilla.
A falta de siete minutos para el final, Jamell Ramos desbordó por el costado derecho, pese a perder su botín envió un centro cruzado que fue recibido por Maximiliano Biancucchi. El pequeño y habilidoso mediapunta evadió a algunos rivales y envió un centro rasante.
Ahí aparecería Zeballos que se atrasó unos pasos para recibir el pase y rematar con la zurda para poner el 2-1. El delantero festejó con todo y terminó haciendo una dedicatoria para el público olimpista.
Algunos momentos de un partido con historia propia como es el superclásico paraguayo. Ahora habrá que ver qué nuevas anécdotas quedarán luego del duelo del domingo.
