El fútbol es en definitiva un deporte ingrato y más todavía si del puesto de director técnico se habla.
Arce, quien era considerado por muchos como el mejor técnico paraguayo de los últimos años, ha pasado a ser la figura más repudiada de los últimos días. Gajes del oficio.
En cinco partidos disputados en las Eliminatorias Sudamericanas camino a Brasil 2014, Paraguay obtuvo solamente cuatro puntos en base a tres derrotas, un empate y una victoria. La Albirroja afronta el peor inicio en clasificatorios mundialistas de los últimos tiempos y comparte el penúltimo puesto de la tabla de clasificaciones con Bolivia... alejados de los puestos de clasificación.
El público paraguayo ya se ha acostumbrado a los buenos resultados y a ubicarse con comodidad en los Mundiales, sobre todo luego de la clasificación a las últimas cuatro citas.
Hoy, la Albirroja afronta un momento por el que todos los equipos pasan en un determinado momento, y a más de uno le ha sido muy duro: la renovación del plantel.
Es en este punto donde quienes se rasgan las vestiduras tienen mucho de culpa. Gerardo Martino asumió el mando de la selección en una época en la que los “históricos” se iban y comenzaban a llegar las nuevas figuras como Salvador Cabañas, Nelson Haedo y Antolín Alcaraz, entre otros.
La transición fue dura, y para acordarnos de ello hace falta solamente mencionar la catastrófica eliminación de la Copa América del 2007, donde sufrimos un 6-0 ante México. Sin embargo, aquella Copa era apenas el inicio de una etapa que daría más alegrías que dolores de cabeza.
Hay quienes dicen que Paraguay llegó a su tope máximo cuando alcanzó cuartos de final en Sudáfrica; yo soy de aquellos (ilusos) que piensan que puede llegar más lejos.
Hoy, la selección mayor sufre los embates de un mal que afecta a buena parte del fútbol paraguayo, que es la falta de estructura en las divisiones formativas.
Arce es culpable, sí, de sus caprichos con algunos jugadores; pero los directivos no han colaborado para que el recambio sea menos traumático. Al joven técnico lo usan como escudo protector para no encarar una triste realidad de nuestro fútbol.
En cuanto a selecciones menores, no hemos tenido nada trascendente desde aquella selección medallista de Plata en Atenas 2004, o la camada de la sub 17 Campeona Sudamericana.
Los rumores en el entorno dicen que la era “Chiqui” al frente de la selección ha llegado a su fin, pero si queremos que el que lo suceda consiga buenos resultados se necesita una mejor estructura en la formación de los jugadores, si no...
