Ganador del Premio Nacional de Música y poseedor de un estilo único que fusionó la música con el humor y la onomatopeya, Yambay no solo fue un músico, sino un cronista de la vida del campo y de la idiosincrasia paraguaya. Más allá de la guitarra, el corazón de don Quemil latía con fuerza por dos pasiones deportivas: la Selección Paraguaya y, de manera entrañable, el Club Guaraní. Su figura era habitual en el entorno aurinegro, donde se lo reconocía como un “hincha de pura cepa”.
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Este vínculo no fue solo de gradería; Yambay inmortalizó su amor por el club de Dos Bocas a través de sus creaciones artísticas, integrando la mística del “Aborigen” en sus versos, logrando una conexión única entre el arte popular y la pasión futbolística que lo acompañó hasta sus últimos días, entre los más reconocidos el “Guaraní campeón, campeón Guaraní”, dedicado a un equipo histórico que ganó múltiples títulos, destacando sus campeonatos en 1984.
La institución aurinegra no tardó en manifestar su pesar ante la pérdida de uno de sus seguidores más ilustres: “Lamentamos profundamente el fallecimiento de Quemil Yambay, figura histórica del folklore paraguayo y conocido por el entrañable amor a su querido Club Guaraní, al cual dedicó memorables estrofas de su arte, además de su condición de hincha y socio honorífico. A su familia y allegados, nuestro más sentido pésame“.
