Acostumbrado a celebrar los goles repartiendo golpes y collejas a sus compañeros, en esta ocasión fue él quien recibió los gestos de cariño. Antes, se arrodilló y besó el césped del estadio Santiago Bernabéu un jugador que se ha metido por su entrega, por su compromiso y su pasión, al madridismo en el bolsillo. El único central sano de Ancelotti fue el gran protagonista del primer partido del año.
- El empujón de Sinkgraven
Terminaba el partido con empate, tras una parte para la UD Las Palmas y otra para el Barcelona, cuando Daley Sinkgraven resucitó al equipo de Xavi Hernández en el tiempo extra, momento en el que veía como la defensa de la corona liguera se complicaba.
Había entrado al campo siete minutos antes, para proteger de la expulsión García Pimienta a Álex Suárez, y en un balón muerto, tras la parada de Álvaro Valles, empujó a Gündogan cuando saltaba en busca del balón para marcar. No lo habría tenido fácil el centrocampista del Barcelona por la altura que alcanzó el esférico, pero la decisión del defensa neerlandés, con un empujón por la espalda, provocó la caída y el decisivo penalti que dio un triunfo de oro al conjunto azulgrana.
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- La noche negra de Koke
No se le olvidará con facilidad el partido de Montilivi a Koke Resurrección. Su cara reflejaba el sentimiento de culpa ante graves errores cometidos en tres de los cuatro goles del Girona, que provocaron una nueva derrota a domicilio del Atlético de Madrid y alejarse diez puntos de la pelea por el título.
Se llevó Koke las manos a la cabeza cuando perdió un balón donde nunca debe hacerlo un mediocentro, tras ver como le robaban la cartera y llegaba el segundo tanto del Girona. Perdió la marca de Blind en el segundo palo en el tercero. Y en el tiempo añadido se quedó quieto cuando le encaró Iván Martín dentro del área, siendo desbordado con facilidad antes de la definición imparable para Oblak. El rostro del capitán rojiblanco camino de vestuarios era un poema.
- La roja a Greenwood
Entre el 'fuck you' que reflejó el colegiado Figueroa Vázquez le dijo Mason Greenwood y el 'fuck sake', una expresión inglesa con la que se muestra incredulidad que sería similar a un 'no me jodas' español, que defiende el Getafe que dijo su jugador, estarán varios partidos de diferencia en la sanción a uno de los jugadores clave para José Bordalás.
La acción ocurrió a los 50 minutos, cuando el Getafe ya era superado por el Rayo y estaba en inferioridad numérica tras la primera expulsión de Latasa. Greenwood pugnó en carrera con dos rivales, encimado y frenado. El colegiado señaló la falta y encontró la reacción airada del jugador y unas palabras que dejan versiones diferentes. La roja directa, sumadas a dos más, indignaron al conjunto azulón.
- La decisión de Remiro
Midió mal el portero de la Real Sociedad a los 35 minutos de partido, precipitándose para abandonar su área ante un balón en largo del Alavés que había superado a su defensa. El bote le superó, no habría llegado de cabeza y tomó una decisión que genera debate.
Remiro sacó la mano derecha y detuvo el balón para impedir el gol del equipo rival. Roja directa y su equipo en inferioridad numérica durante el resto del partido. Acabó encajando un gol por otro error de Mikel Merino, al medir mal dentro del área y cometer un claro penalti. Así que tuvo que remar a contracorriente igualmente por lo que provocó la expulsión de su portero. Acabó salvando un punto pero la afición se marchó del estadio preguntándose, ¿es mejor encajar un gol y tener que remontar jugando en casa o no recibirlo pero perder al portero para jugar con diez durante una hora?.
