La prenda, cargada de simbolismo por pertenecer a una de las mejores etapas del fútbol guaraní, luce el dorsal número 8, un número que en aquel proceso identificaba habitualmente al mediocampista Édgar Barreto. Sin embargo, la historia detrás de esta camiseta apunta a otro protagonista de aquellas batallas sudamericanas. Se trata de Eduardo Ledesma, actual director técnico del Sportivo 2 de Mayo, quien había sido el encargado de intercambiar la casaca con Alves tras un duelo disputado en Brasil, donde el combinado dirigido por Gerardo “Tata” Martino cayó ajustadamente por 2-1.
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Un detalle estadístico curioso refuerza el valor de esta indumentaria para el brasileño. En el partido de ida de aquellas clasificatorias, disputado en el Estadio Defensores del Chaco con victoria albirroja (2-0), Alves no formó parte de la nómina de Brasil, ya que su lugar en el andarivel derecho fue ocupado por Maicon. Por ello, la camiseta que hoy exhibe con mensajes de contenido religioso representa el cruce de la segunda rueda, marcando un vínculo nostálgico con aquel equipo paraguayo que terminó haciendo historia en el primer mundial africano.

En contacto con ABC, el actual estratega del “Gallo” norteño confirmó el origen de la indumentaria y detalló cómo se gestó aquel momento en el campo de juego del estadio Arruda, de Recife, en junio de 2009. “Ese día yo cambié con Dani Alves en el primer tiempo y en el segundo le pedí a Elano, porque había un compañero en Lanús que me había pedido la camiseta de Brasil y le pude conseguir, le regalé a Santiago Biglieri y la de Dani Alves guardé yo, tengo también hasta ahora”.
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“Dani es muy buena onda”
Ledesma, quien en aquel entonces se desempeñaba como mediocampista, recordó la dinámica de aquel partido y la predisposición del brasileño para acceder al pedido del jugador paraguayo en medio de la intensidad de la competencia. “Al finalizar el primer tiempo de ese partido estábamos empatados 1-1, y como justo jugaba por la banda izquierda marcándole a él y haciendo el carril, estaba cerca de él, y como era un jugador ya muy renombrado en esa época, le pedí la camiseta, y por suerte realmente Dani es muy buena onda en ese sentido y me cambió”.
