Pero aquellas numerosas piezas de plástico, testigo de tantas emociones y algunos incluso con chicles pegados, fueron retiradas y transformadas en el proyecto de Memorabilia del Real Madrid.
El club blanco le encargó a Nagami, una empresa de diseño e impresión 3D de gran formato con sede en Ávila (a unos 100 kilómetros de la capital española), la misión de darles una segunda vida.
El cofundador de la compañía, el arquitecto Manuel Jiménez, cuenta a EFE la historia de este encargo, en gran parte responsable de su expansión: “Seguramente sin los asientos no hubiéramos hecho este crecimiento tan desmesurado”.
Según explica, este proyecto les permitió “crecer y multiplicar” por cuatro su capacidad. En la actualidad cuentan con tres robots dedicados en exclusiva a fabricar las bases de los asientos en una planta a la que internamente llaman la del Real Madrid, ya que la crearon específicamente para su fabricación.
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El reto era transformar un asiento pensado para la grada en hormigón y convertirlo en una pieza funcional.
“Cuando te llevas el asiento a casa, realmente no lo puedes utilizar. Para utilizarlo necesitas hacerle una peana. Para tenerlo como una pieza de arte, pero también como una silla o un taburete (…) ahí es donde entramos nosotros”, señala Jiménez.
“Yo diseñé los asientos y el concepto de diseño lo tenía claro desde el principio, porque era además un objeto que había visto mucho porque pasaba mucho tiempo en el Bernabéu”, cuenta Jiménez, que se define del Madrid “hasta la muerte”.
Detalla que, una vez seleccionados los asientos, los analizaron e hicieron "varios tipos de diseño para que (...) llegase al suelo de una manera escultórica”. Hay distintos modelos y colores, que varían en función del tipo de asiento original, como si era plegable o fijo.
El verdadero reto comenzó por identificar cada asiento. Para ello, desarrollaron un sistema con inteligencia artificial capaz de identificar qué asiento pertenecía a cada socio “para que llegase de nuevo el asiento específico de esta persona y estuviera traqueado (registrado)”, explica. De esta manera, al escanear el holograma, el socio puede saber el sector, fila y número de ese asiento en específico.
En una primera fase, los asientos podían ser adquiridos por socios del Real Madrid y hace poco abrieron una segunda fase abierta a todo el público.
Jiménez no pone pegas si alguien quiere llevarse “40.000 (…) porque quiere hacer una ciudad del Real Madrid; todo se puede hablar”, responde con humor.
Los asientos, cuyo precio oscila entre 275 y 895 euros (unos 326-1061 dólares), pueden comprarse en la página web de Memorabilia del Real Madrid y también visitarse en el ‘showroom’ de Nagami en Madrid, ubicado en el callejón de Jorge Juan, en pleno barrio de Salamanca (uno de los más exclusivos de la capital española), que le recuerda a sus años trabajando en Londres.
“A nosotros nos gusta mucho el mundo del deporte”, cuenta Jiménez, que también ha trabajado con Porsche para hacer unas sillas de diseño, zapatillas con suela reciclada para Adidas o los trofeos o los banquillos de los jugadores de la Hexagon Cup.
“Plastic is fanstastic”, resume con diversión Jiménez sobre las posibilidades de este material que usan reciclado en la impresión 3D, gracias “tanto al progreso tecnológico” como a la “aceptación social”.
