Este partido ha sido catalogado de alto riesgo por la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte.
Esto implica que los clubes están obligados a adoptar medidas de seguridad adicionales en el sistema de venta de entradas, separación de las aficiones dentro de los recintos deportivos y el control de accesos al estadio.
El operativo, que se encargará de vigilar las zonas aledañas al estadio para prevenir incidentes, estará formado por agentes de la Policía Nacional -procedentes de la Unidad de Intervención Policial, la Brigada Provincial de Información, Brigada móvil, Guías caninos, Subsuelo, Servicio aéreo y drones— y de la Policía Municipal de Madrid.
También intervendrán en este dispositivo Samur-Protección Civil, bomberos, y vigilantes y auxiliares de seguridad del Real Madrid. En el servicio de Metro se reforzará la presencia de vigilantes.
Se prevé la asistencia de más de 4.200 aficionados portugueses con entrada en un estadio con aforo de 73.000 espectadores.
Para agilizar el trabajo de los agentes, se recomienda a todos los asistentes al estadio que acudan con antelación para pasar los controles de seguridad establecidos.
