Mario Otazú relata su experiencia en Irán, en medio del conflicto bélico

Los tres paraguayos, Mario Otazú, Maurito Caballero y Diego Torres, quienes militaban en el Chadormalu Sports Club de Irán.
Los tres paraguayos, Mario Otazú, Maurito Caballero y Diego Torres, quienes militaban en el Chadormalu Sports Club de Irán.

El futbolista paraguayo Mario Nicolás Otazú Vera (29 años) ya se encuentra en suelo nacional tras lograr salir de Irán, país sumergido en una crítica situación de seguridad debido al conflicto bélico en Medio Oriente. En comunicación con el Cardinal Deportivo, el extremo izquierdo que militaba en el Chadormalu Sports Club junto a sus compatriotas Maurito Caballero y Diego Torres, relató la odisea vivida para abandonar la zona de conflicto.

El jugador explicó que, si bien el grupo de extranjeros intentó mantener la calma, la mayor angustia se vivió por la falta de contacto con sus familias en Paraguay debido al bloqueo tecnológico en la región. “La verdad, fue un momento de tensión por todo lo que estábamos pasando. Nosotros, los que estábamos allá, la verdad es que estábamos muy tranquilos. Estábamos en un grupo de varios extranjeros viajando todos juntos. Más bien, nuestros familiares eran el problema, por el tema que habíamos perdido ya la comunicación; una vez que comenzó todo eso, se cortó el internet y la comunicación también se volvió más complicada. El problema era, más bien, para comunicarnos”.

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Aseguró además que en medio de las hostilidades el club les puso una casa para resgardarlos. “Nosotros fuimos a una casa; o sea, la gente del club nos puso en una casa a dos horas de la capital, donde estaban habiendo problemas. Entonces, ahí nos quedamos una noche y al día siguiente ya partimos para la frontera”.

Al ser consultado sobre si llegaron a percibir los estruendos de las explosiones, el relato de Otazú fue estremecedor al confirmar que el conflicto se desarrollaba frente casi a sus ojos mientras intentaban llegar a un lugar seguro. “Sí, nosotros veíamos; o sea, por el cielo se veía el tema de los misiles. Nosotros, cuando íbamos viajando también, iba cayendo por el camino, lejos de la avenida, pero se veía a lo lejos. Pero los ruidos sí, todos los días escuchábamos; escuchábamos los aviones pasar y cosas así también. Era un momento de tensión; por suerte, también la gente del club siempre estuvo presente para nosotros. Nos pusieron todas las comodidades también para poder salir lo antes posible. Y ya una vez que salimos del país, ya fue todo más tranquilo también”.

El futbolista aclaró que el refugio temporal brindado por el club fue en una ciudad apartada de Teherán: “La verdad es que era más apartado de la capital. Era una ciudad que no tenía bases militares, entonces por eso era un poco más tranquilo; porque, normalmente, los ataques siempre fueron contra bases militares”.

A pesar de haber abandonado el país, el vínculo contractual de los paraguayos sigue vigente, a la espera de una resolución oficial sobre la continuidad del torneo iraní. “Nosotros tenemos todavía contrato allá en el equipo. La FIFA todavía no declaró la finalización del campeonato porque, por el momento, lo estaban declarando como un conflicto entre países, nada más. Pero dijeron que si el problema llegaba a los diez o quince días, creo, ya lo iban a considerar como una guerra e iban a dar por finalizado el tema del campeonato. Una vez finalizado, tocaría arreglar las partes con el club —lo que queda pendiente y demás cosas— y, ahí, una vez pase eso, liberar el tema del documento”.

El formado en la cantera de Olimpia recordó el momento exacto en que se enteraron de que la situación ya no permitía seguir con la vida deportiva normal. “Nosotros, un viernes, habíamos jugado nuestro último partido, estábamos fuera de la capital. El sábado nos quedamos en la ciudad donde habíamos jugado porque íbamos a entrenar al mediodía y de ahí salíamos para Teherán; teníamos nuestro vuelo. Entonces, cuando bajamos a la mañana al desayuno, nos dijeron que se suspendió el entrenamiento porque hubo un bombardeo; entonces, íbamos a volver vía terrestre. Ahí fue donde nosotros, los extranjeros, fuimos todos en una minivan y nos llevaron hasta Teherán. Estuvimos como seis horas, más o menos”.

Finalmente, el jugador paraguayo admitió que todavía reina la incertidumbre sobre lo que pasará con sus carreras profesionales: “La verdad, todavía no nos dieron una respuesta concreta al respecto de qué es lo que seguramente va a suceder o qué se está determinando. Estamos esperando a ver qué es lo que dicen también. Estamos hablando entre todos los sudamericanos que estábamos allá, porque todos tenemos también la intriga y queremos saber qué es lo que se resuelve”.