Polonia empezó potente en Solna. Pero Suecia golpeó primero. Su única ocasión del primer tiempo fue un golazo de Anthony Elanga.
Un zurdazo a la escuadra, después del bonito e inteligente toque de tacón hacia atrás de Ayari. También hubo desajuste de su rival, tan solo el extremo del Newcastle como para armar un disparo tremendo en el área.
Era el minuto 19. Mereció el empate rápido Polonia. Lo negó la extraordinaria estirada de Nordlfelt. El portero sueco respondió con unos reflejos increíbles a la volea de Swiderski. Pero también falló después, en el 1-1 superada la media hora. El lanzamiento con la derecha de Zalewski, resbalón incluido, se complicó con un bote endiablado y decisivo.

La igualada no extrañó a nadie. El equipo Robert Lewandowski y compañía lo manejaba todo hasta entonces. Dueño de la posesión, los espacios y el encuentro, siempre en campo contrario, alejada Suecia y Viktor Gyokeres del área visitante, ante la presión, la insistencia y el dominio polaco. Nordfelt sostuvo el 1-1 después, esta vez ante Zielinski.
Ya remontó Polonia a Albania el pasado viernes. Pero este martes su control era mucho más evidente. No sentía el riesgo del contragolpe de su adversario, no percibía la inquietud de entonces y disputaba el partido que había diseñado en su cabeza y en la pizarra Jan Urban. Su recuperación era veloz, su presencia en ataque constante.
Solo faltaba el gol. Pero fue al revés. El fútbol. Suecia atravesó al otro campo mucho tiempo después. Una falta lateral promovió su ocasión. El envío de Nygren, el cabezazo de Lagerbielke, a la espalda de su marcador, adelante del portero, y el gol del equipo sueco. La apoteosis de la grada, la incredulidad de Polonia, vuelta a empezar para la remontada.
Se cruzó de nuevo Nordfelt, atento y resolutivo, cuando Kaminski controló y remató un pase en largo ya al borde del descanso, al que Polonia se fue disconforme, cabizbajo Lewandowski, inmerecido seguramente el resultado en contra, golpeado por los dos únicos remates rivales del primer tiempo por los nueve que había propuesto su equipo.
La segunda parte siguió igual. Polonia empató en el minuto 55, con el gol de Swiderski en su irrupción dentro del área. Revisado por el VAR, segundos de tensión sobre el campo, mirada hacia arriba del goleador, el vídeo ratificó el 2-2, entre la celebración de Jan Urban. La recompensa para el trabajo de su selección: mejor en cada sector, menos en pegada. Y fue decisivo para su derrota, en un triple remate de Suecia.
El primero lo salvó el portero Grabara, el segundo se estrelló contra el poste y el tercero lo remachó Viktor Gyokeres para llevar a Suecia al Mundial tras su ausencia en Rusia y dejar fuera a Lewandowski.
