Escándalo en el Palmeiras-Santos: el himno nacional sonó sin los jugadores del “Peixe”

Los jugadores de Palmeiras posan para entonar el himno nacional brasilero, ante la ausencia de los futbolistas de Santos, en la ceremonia previa.
Los jugadores de Palmeiras posan para entonar el himno nacional brasilero, ante la ausencia de los futbolistas de Santos, en la ceremonia previa.

El Allianz Parque fue testigo de un inicio insólito y cargado de tensión en la decimocuarta fecha del Brasileirão. El tradicional derbi entre Palmeiras y Santos FC sumó un capítulo de controversia antes de que el balón comenzara a rodar, debido a un inesperado desplante logístico que rompió con todo protocolo oficial.

El foco de la polémica estuvo en el túnel de acceso. El plantel del Santos se retrasó en su salida del vestuario para emprender rumbo en conjunto al campo de juego. Ante la demora, la organización no detuvo el cronómetro: los jugadores locales saltaron al campo y el himno nacional brasileño comenzó a ejecutarse con solo un equipo formado sobre el césped. El árbitro Raphael Claus, desde el túnel de acceso, autorizó la salida del “Verdão” mientras las estrofas del himno ya resonaban en el estadio, dejando una imagen atípica: una formación protocolaria a medias.

En el terreno de juego, el Palmeiras cumplió con su parte. Liderados por su capitán, el paraguayo Gustavo Gómez, los locales se alinearon frente a las cámaras y la terna arbitral por delante del logo del club, mientras que el escudo del Santos estuvo exhibido sin sus protagonistas en campo. Entre los referentes que presenciaron el vacío dejado por el rival también se encontraba Maurício Magalhães Prado, el brasileño recientemente nacionalizado paraguayo. La ausencia del “Peixe” en el momento solemne no se debió a un incidente violento o una sanción previa, sino estrictamente a un retraso logístico para presentarse a tiempo en la boca del túnel.

El otro compatriota, Ramón Sosa estuvo observando desde la banca de expectativa, el llamativo hecho, que más allá de la cuestión de imagen y respeto institucional, el episodio rozó el terreno de las sanciones formales. El reglamento del campeonato brasileño establece un límite de 15 minutos de atraso para el inicio de los encuentros. Este dato añade una capa de presión extra a la controversia, ya que cualquier desajuste mayor pudo haber derivado en consecuencias legales para el equipo visitante.