Fran García y Camavinga respiran en el Real Madrid con vistas al clásico

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Madrid, 7 may (EFE).- En mitad del terremoto que parece vivir el vestuario del Real Madrid, dos nombres, Fran García y Eduardo Camavinga, respiran aliviados antes del clásico después de firmar un par de actuaciones balsámicas en la pasada jornada de LaLiga EA Sports (Primera División española) frente al Espanyol que podrían marcar un antes y un después en su final de curso.

El Real Madrid vive estos días sin ilusiones que introducir en sus vitrinas y con la sensación de que todo hace ruido y de que cualquier movimiento parece anunciar tormenta: Kylian Mbappé y sus vacaciones en mitad de una lesión, un rifirrafe entre Antonio Rüdiger y Álvaro Carreras y otro encontronazo desvelado por el diario 'Marca' entre el uruguayo Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni marcan la actualidad de una casa blanca revuelta.

El equipo de Álvaro Arbeloa llega al clásico frente al Barcelona con el gesto torcido como tantas veces le ocurre al Real Madrid cuando la temporada entra en la zona donde la ausencias de trofeos es irreparable.

Y, sin embargo, entre tanto temblor aparecen dos futbolistas que ahora asoman como un pequeño brote verde: Fran García y Camavinga. Porque Cornellà dejó algo más que tres puntos. Dejó la sensación de que aún quedan jugadores con ganas de abrir una ventana y dejar entrar aire fresco en esta atmósfera cargada.

El caso de Fran García tiene algo de reivindicación silenciosa. En un club donde el ruido lo ocupan siempre los grandes nombres y los grandes fichajes, él ha sobrevivido casi sin hacer ruido, esperando detrás de Ferland Mendy y de Carreras, por quien el Madrid pagó 50 millones al Benfica y cuya etiqueta parecía garantizarle prioridad automática. Pero el fútbol, a veces, tiene la saludable costumbre de desmontar jerarquías de despacho.

En Cornellá, Mendy volvió a romperse y Arbeloa miró al banquillo. Eligió a Fran García. Y el lateral respondió con un partido serio, sobrio, de esos convencen a los entrenadores. 76 minutos con los que ha cambiado el paisaje. Hace nada parecía el tercer lateral del equipo; hoy amenaza con ser titular en el Camp Nou, en el partido en el que el Barcelona puede sentenciar la Liga.

Más delicada era la situación de Camavinga. El francés llevaba semanas jugando con el peso del error encima de los hombros. Le señalaron en Mallorca, por no seguir a Manu Morlanes, que apareció solo al borde del área para abrir el camino de la derrota; también sufrió ante el Girona por no salir con intensidad a tapar el disparo de Lemar que significó un empate (1-1).

Y, sobre todo, el foco le apuntó en Múnich, en esa expulsión ante el Bayern que quedó grabada como una de las imágenes de la eliminación blanca. En el minuto 86, tras hacer una falta a Harry Kane, se llevó la pelota y vio su segunda tarjeta amarilla. Solo tres minutos después, llegó el primero de los dos goles que terminaron con la aventura europea del Real Madrid.

Camavinga terminó hundido y pidió perdón a través de las redes sociales: "Asumo mi responsabilidad", declaró. Después de Múnich, jugó media hora contra el Alavés y 18 minutos frente al Betis, en los que apareció en la foto de la pared que hicieron Antony dos Santos y Héctor Bellerín y que acabó con el gol del segundo.

El Espanyol fue su último escaparate. Apenas algo más de diez minutos en los que por fin pudo despedirse de su fatídico mes de abril. Sus compañeros sabían que necesitaba tomar distancias de esos errores y le felicitaron en tres acciones defensivas de mérito. No es mucho, pero sí una pequeña alegría estimulante para el francés.

Ahora peleará con Thiago Pitarch por un sitio en un centro del campo que a priori ya tienes tres dueños: Valverde, Tchouaméni y Jude Bellingham. Quizá sea el cuarto hombre. Quizá Arbeloa necesite precisamente su energía en un clásico donde el Madrid se juega algo más que retrasar el alirón azulgrana: se juega recuperar orgullo y estabilidad.

Y en esa posible reconstrucción aparecen Fran García y Camavinga, dos jugadores esta temporada secundarios que, justo cuando más ruido rodea al Real Madrid, han encontrado la manera de hacerse escuchar sobre el césped.