La organización, formada por un grupo de tres exjugadores y entrenadores, un representante de la Premier League y otro del organismo arbitral inglés (PGMOL, por sus siglas en inglés), reconoció por una unanimidad que al Everton se le debió pitar un penalti en el empate ante el Manchester City, después de que Bernardo Silva agarrase a Merlin Rohl en la salida de un córner.
Otro de los errores que se admitió, también de mutuo acuerdo por todos los miembros, fue el penalti mal señalado al Bournemouth en su encuentro contra el Crystal Palace y en el que el VAR no entró para revertir la decisión.
A falta de dos jornadas para el final, los 23 errores suponen un incremento respecto al año pasado cuando a estas alturas se habían cometido 17, aunque el número es menor que el de hace dos temporadas cuando se registraron 30.
