El duelo de este domingo en el estadio Mario Alberto Kempes de la ciudad de Córdoba no será uno más para ninguno de los dos equipos.
Belgrano, que disputará la primera final de su historia, contará con la ventaja de jugar en su ciudad, que fue seleccionada como sede por la Asociación del Fútbol Argentino previo a que se conocieran los finalistas.
River, por su parte, llega como gran candidato, con la presión de su público y el objetivo de asegurar su lugar en la próxima Copa Libertadores, tras disputar este año la Copa Sudamericana.
El encuentro tendrá además una carga adicional para ambos equipos: el antecedente de la eliminatoria que en junio de 2011 acabó con el Millonario en la segunda categoría del fútbol argentino y el regreso del Pirata a la Primera División.
River llegó a esa instancia tras encadenar varias temporadas con malos resultados, que lo condenaron a jugar la repesca debido al sistema de promedios que determinaba los descensos a la entonces denominada B Nacional.
El entrenador de aquel Belgrano era Ricardo Zielinski, quien dirige actualmente al equipo tras pasar entre 2016 y 2024 por otros clubes del país, y su figura era Franco 'Mudo' Vázquez, que tuvo luego un largo periplo europeo -incluyendo cinco temporadas en el Sevilla- antes de regresar al club este torneo, con 37 años.
Tras imponerse 2-0 como local en Córdoba, el conjunto celeste llegó confiado a Buenos Aires, pero el duelo de vuelta comenzó con ventaja para el Millonario gracias a un tanto de Mariano Pavone, que compartía el frente de ataque con Leandro Caruso y Erik Lamela, también de extensa trayectoria en Europa.
Cuando parecía que River se encaminaba a igualar la serie, el mediocampista Guillermo Farré aprovechó un error de la zaga rojiblanca a 30 minutos del final para definir solo frente al arco de Juan Pablo Carrizo y dejar en silencio a un Monumental enardecido.
Minutos después, Pavone contó con la chance de recuperar la ventaja a través de un penalti, pero su remate fue contenido por Juan Carlos Olave, que hoy integra el cuerpo técnico de Zielinski y también estará presente en la final del domingo.
Poco antes del final del encuentro, la parcialidad local, encendida por el enojo y la frustración, comenzó a lanzar butacas al campo de juego, lo que llevó al árbitro a terminar el partido un minuto antes de los 90.
Luego se desencadenaron importantes disturbios dentro del estadio, con aficionados causando destrozos e incluso iniciando pequeños focos de incendio, y a la salida se registraron enfrentamientos con la policía que dejaron decenas de heridos y detenidos.
Consultados sobre si el duelo de este domingo representaba una oportunidad de revancha, numerosos hinchas de River reconocieron que el recuerdo de aquella eliminatoria todavía está vivo aunque destacaron que el presente del equipo dista mucho del de hace 15 años.
"Creo que puede ser una oportunidad para River poder sacarse ese peso de encima o dejarlo a Belgrano sin nada, como en aquella vuelta nos dejó a nosotros", dijo a EFE Antonio Abel Leguizamón, que se mostró confiado de poder conseguir un triunfo aunque aclaró que "va a ser un partido bravo".
"Para nosotros es importante, decisivo, y quieras o no siempre está el sabor amargo que tuvimos contra Belgrano. Pero confiada, confiada de que se va a dar y de que el equipo va a responder", anticipó Nazarena Soto, también aficionada millonaria.
