Desde tempranas horas de la tarde, la explanada del recinto se convirtió en un festival tricolor de banderas mexicanas, contrastando con los escasos seguidores australianos que se daban cita en una calurosa jornada.
Los seguidores mexicanos sacaron pecho de su condición de local en suelo estadounidense, superando de manera abrumadora a la presencia de la afición oceánica.
Las altas temperaturas no mermaron el ánimo de los amantes del fútbol. Entre la multitud que vestía la camiseta de la selección azteca, resaltó el folclore habitual de la comunidad en Estados Unidos, incluyendo los clásicos sombreros charros.
También pudieron apreciarse los gorros con forma de hormiga que rinde homenaje a Uriel Antuna, a quien la afición apoda cariñosamente 'La Hormiga Atómica', la esperanza del club azteca.
El ambiente en las afueras estuvo precedido de música, comida y los constantes cánticos en apoyo a México, cuya comunidad asentada en California calienta motores para el ansiado Mundial.
