Desde que Darwin Núñez salió del Liverpool para jugar en el Al-Hilal saudí la pasada temporada, su carrera ha entrado en una fase de incertidumbre.
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Cerró tres temporadas en Anfield con 40 goles en 143 partidos y dejó 50 millones de euros en las arcas del club inglés, que en su día había desembolsado 75 millones más variables para arrebatárselo al Benfica.
Un giro inesperado
Arabia Saudí apareció como un destino inesperado para un futbolista de 26 años que aún parecía tener por delante la mejor parte de su carrera. Seducido por el poder económico de la liga saudí, Darwin aceptó un cambio que, por ahora, no ha tenido el efecto esperado y ha frenado su progresión.
El golpe definitivo llegó en febrero. El Al-Hilal incorporó a Karim Benzema y el límite de futbolistas extranjeros dejó sin ficha a Darwin Núñez.
La consecuencia fue demoledora: se perdió los últimos 16 partidos oficiales de su equipo, perdió ritmo competitivo y quedó detenido en los nueve goles y cinco asistencias que había firmado antes de la llegada del delantero francés.
Marcelo Bielsa, sin embargo, siguió confiando en él. Aunque de otra manera. Empezó a administrar sus minutos. Le convocó para los amistosos de marzo frente a Inglaterra y Argelia y apenas le concedió 26 minutos. Después lo incluyó en la lista para el Mundial y le dio la titularidad en el estreno frente a Arabia Saudí.
Aquella oportunidad apenas duró un tiempo. Darwin fue sustituido en el descanso. Compartió el ataque con Fede Viñas, que actuó unos metros por detrás, y a partir de ahí comenzaron las dudas. Ante Cabo Verde, Bielsa invirtió los papeles: Viñas fue titular y Darwin esperó su turno desde el banquillo.
El seleccionador apenas ha verbalizado la situación de su delantero, aunque en marzo dejó una reflexión que hoy cobra un significado especial: “Cuando un jugador lleva mucho tiempo sin competir, hay que ser muy cuidadosos para administrar la cantidad de minutos y las exigencias, porque la competencia es un condimento especial para constituir el estado de forma”.
De heredero a dilema
Resulta paradójico que fuera precisamente con Bielsa cuando Darwin Núñez alcanzó su mejor versión con Uruguay, en 2023. De aquel delantero desbordante queda hoy una imagen mucho más difusa. Su declive comenzó tras la final de la Copa América frente a Colombia, cuando se enfrentó a varios aficionados y recibió una sanción de cinco partidos. Desde entonces descendieron sus cifras en el Liverpool, llegó el traslado a Arabia Saudí, desaparecieron los minutos y también el gol con la selección. Acumula ya 15 partidos consecutivos sin marcar con la camiseta celeste. En el otro lado aparece Fede Viñas.
Llegó al Mundial respaldado por una excelente temporada en el Oviedo, donde jugó cedido por el Club León mexicano y firmó nueve goles en un equipo que terminó descendiendo. Un rendimiento que no pasó inadvertido para Bielsa, cuya confianza parece inclinarse ahora hacia el delantero de Montevideo.
Así llega Uruguay al duelo frente a España (viernes, 21:00 de Paraguay). Darwin Núñez ha perdido parte de la jerarquía que parecía indiscutible. Viñas la ha ganado. Y Bielsa afronta una decisión que puede marcar el futuro inmediato de la Celeste: recuperar la fórmula con los dos delanteros que utilizó ante Arabia Saudí o confirmar el cambio de orden en el ataque con un nuevo banquillo para el hombre llamado a suceder a Luis Suárez.

