"Sobre algunas acciones extrafutbolísticas en la previa del partido de dieciseisavos de final, la Federación Ecuatoriana de Fútbol ha enviado un reclamo a la organización, pues este proceder dista mucho de los principios de juego limpio, equidad y unidad que un Mundial de fútbol debería representar", informó la entidad.
La delegación de Ecuador arribó el pasado lunes al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y tuvo que soportar un viaje de poco más de tres horas hasta su hotel de concentración, situado en la zona de Santa Fe, al poniente de la Ciudad de México.
Además de la inesperada demora en el traslado, una vez ahí, la Tri tuvo que lidiar con el escándalo promovido por decenas de aficionados mexicanos con el claro objetivo de perturbar el descanso de los jugadores.
Los seguidores de la selección local se hicieron sentir con motocicletas, trompetas, baterías, equipos de sonido, las bocinas de sus automóviles, música a todo volumen y gritos de "¡México, México!", según testigos.
Aunque la policía intentó dispersar sin éxito las manifestaciones, que se prolongaron hasta la madrugada de hoy.
"Por ello, la FEF hace un llamado respetuoso a las autoridades competentes a prestar mayor atención a estos acontecimientos y a adoptar las medidas necesarias para salvaguardar la integridad de nuestros jugadores, cuerpo técnico e hinchas", agregó.
El comunicado concluyó con el deseo de que estas acciones no incidan en lo deportivo.
"Confiamos en que estos hechos antideportivos no empañen la fiesta futbolística que une a dos países hermanos y en que prevalezcan, en todo momento, el respeto, la sana competencia y el 'fair play' que dan sentido a la Copa del Mundo", concluyó.
