Hay ciclos que prometen sacudir el tablero del fútbol sudamericano, y este jueves se ha puesto en marcha uno de ellos. El premiado entrenador argentino Marcelo Gallardo asumió oficialmente la dirección técnica de la selección de Ecuador, un combinado para el que ya ha trazado metas ambiciosas de cara al Mundial 2030.
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Con 50 años recién cumplidos y una trayectoria respaldada por 14 títulos en River Plate —incluidas dos Copas Libertadores y una Sudamericana—, el popular Muñeco pisó suelo ecuatoriano y recibió en la Casa de la Selección la camiseta tricolor con su nombre y el año fijado en el horizonte. Tras un segundo ciclo en el club millonario que no logró replicar sus años dorados, el argentino afronta este cambio de aire como una prueba mayor en su carrera.
Identidad, ofensiva y ambición total
En su primer contacto con la prensa, Gallardo no ocultó su entusiasmo por este nuevo rumbo, valorando tanto el plano profesional como el personal: “Es un desafío deportivo y de vida”. Para Ecuador, las metas están claras y van de la mano con su reconocida filosofía en los banquillos: “Nos trazamos los desafíos más altos, por lo menos los que me gustan a mí y los que me identifican”.
Con su clásico sello de vocación ofensiva, el estratega detalló qué tipo de versión buscará imprimirle al combinado nacional en esta nueva etapa: “Busco no solamente mostrar un equipo que identifique al pueblo ecuatoriano, sino que me identifique a mí, un equipo que intente ir al frente, que se destaque por una convicción y un espíritu”. Asimismo, advirtió que el éxito de este proceso no se negociará sin bases sólidas: “El talento, la exigencia, la disciplina y el trabajo” serán los pilares fundamentales.
El respaldo institucional y el estreno en puerta
Por su parte, el presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), Francisco Egas, no escatimó en elogios para darle la bienvenida al exmediocampista y seleccionado argentino, resaltando el perfil jerárquico de su contratación: “Una verdadera eminencia del fútbol sudamericano” y tiene “una identidad competitiva muy, muy clara. Esa cultura competitiva es la que queremos que siga fortaleciendo al fútbol ecuatoriano”.
El tiempo de trabajo será corto pero intenso para el flamante cuerpo técnico. La primera gran prueba de fuego para Gallardo tendrá lugar el próximo 24 de septiembre, cuando la “Tri” enfrente en un partido amistoso a Corea del Sur. Posteriormente, el seleccionado viajará para disputar la Copa Kirin, donde se medirá ante Japón el 1 de octubre, con la posibilidad de definir el título ante Nueva Zelanda o Panamá en caso de avanzar.
