Argentina despide a Lionel Messi en una noche histórica cargada de lágrimas y emoción

El delantero de Argentina, Lionel Messi, posa junto a sus hijos Thiago (izq.), Mateo (der.) y Ciro antes del partido amistoso internacional de fútbol entre Argentina y Benín en el estadio Mâs Monumental en Buenos Aires.
El delantero de Argentina, Lionel Messi, posa junto a sus hijos Thiago (izq.), Mateo (der.) y Ciro antes del partido amistoso internacional de fútbol entre Argentina y Benín en el estadio Mâs Monumental en Buenos Aires.233750+0000 JUAN MABROMATA

En una apoteósica y conmovedora “fiesta de agradecimiento”, Argentina se unió este martes en Buenos Aires para despedir a Lionel Messi, cerrando un capítulo de más de dos décadas defendiendo los colores de la Albiceleste. Con fuegos artificiales, un himno que hizo vibrar las fibras más íntimas y un estadio Monumental colmado por 85.000 almas.

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La Pulga, a sus 39 años, no pudo contener la emoción y las lágrimas rodaron por sus mejillas tanto durante la entonación del himno como a bordo del autobús rumbo al amistoso frente a Benín. Las gradas respondieron al instante: una marea humana que transformó la tristeza de la despedida en cánticos ensordecedores, festejos y una comunión eterna. Cuando el zurdo pisó el césped para saludar a su gente, el estadio estalló al unísono: “Vení, vení, cantá conmigo, que de la mano de Leo Messi todos la vuelta vamos a dar”.

Un homenaje a la altura de la leyenda

Minutos antes de que rodara el balón, la fiesta visual dejó sin aliento a los presentes. Sobre el campo de juego se desplegó una camiseta gigante que cubría casi la mitad de la cancha, replicando la histórica casaca conmemorativa número 10 con una inscripción directa al corazón: “Gracias”.

El astro, indiscutiblemente considerado por muchos como el mejor futbolista de la historia, salió al terreno acompañado por sus tres hijos, mientras en las gradas y palcos recibía el afecto incondicional de su esposa, Antonela Roccuzzo, y su madre, Celia Cuccittin.

La emoción colectiva caló hondo en todo el cuerpo técnico y los invitados especiales. El seleccionador Lionel Scaloni rompió en llanto mientras el excombatiente de la Guerra de Malvinas, Fabio Santana, entonaba las estrofas patrias junto a la bandera histórica con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”.

Invitados ilustres y un reconocimiento académico

El encuentro ante el seleccionado africano comenzó con retraso. Sin embargo, el foco estuvo puesto en la celebración del goleador histórico de la selección con 125 tantos. Los palcos del Monumental se convirtieron en una constelación de leyendas, reuniendo a campeones mundiales de distintas generaciones como Daniel Bertoni, Oscar Ruggeri, Gonzalo Montiel y Ángel Di María.

Las muestras de afecto trascendieron fronteras. Desde las redes sociales, figuras mundiales como Neymar le rindieron tributo: “No solo Argentina te da las gracias, sino que el mundo entero te agradece todo lo que has hecho por el fútbol”.

Horas antes del partido, la jornada estuvo marcada por un hito institucional: la Universidad de Buenos Aires distinguió al crack con su máxima condecoración, el doctorado Honoris Causa, en el predio de la AFA. Lejos de la formalidad acartonada, el capitán bromeó con su habitual sencillez: “Poder decir que soy un doctor honorífico”.

La persistencia como bandera y el inicio de una nueva era

Tras 21 años, 208 partidos y 68 asistencias —marcas inalcanzables para cualquier otro futbolista en la historia de la selección—, la superestrella pone fin a un ciclo que arrancó en 2005. “Es un día muy especial para mí, sé que va a ser difícil. Voy a intentar disfrutarlo, estoy tranquilo, pero a medida que se acerca el momento del partido se va complicando”, confesó el 10 minutos antes del pitazo inicial.

La noche también marcó la despedida de otro bastión histórico, el vicecapitán Nicolás Otamendi, abriendo oficialmente paso al recambio generacional liderado por Cristian Romero, Enzo Fernández, Julián Álvarez y Lautaro Martínez.

Para sintetizar el peso cultural de este adiós, el escritor Ezequiel Fernández Moores reflexionó sobre el legado del capitán ante la AFP: “Cuando te dicen que todo es breve, todo es efímero, que las cosas no duran ni cinco minutos, ahí está el ejemplo contracorriente de Messi diciendo que hay que persistir, que no todo son cinco minutos”.

Tras años de resiliencia, tras superar finales esquivas, aquel amago de retiro en 2016 y la gloria máxima alcanzada con las dos Copas América (2021 y 2024), la Finalissima y la histórica Copa del Mundo en Qatar 2022, el genio de Rosario se despide en su pico más alto de popularidad. Aunque su futuro inmediato sigue ligado al Inter Miami, los argentinos ya grabaron su nombre en el firmamento eterno del fútbol mundial.

Fuente: AFP