Primero movió el brazo, después se quedó inmóvil sobre el césped, junto al defensa del Everton, que también sufrió un severo golpe (el central se restableció y siguió en el encuentro), mientras las asistencias médicas de ambos equipos corrían a toda velocidad para atender a ambos dentro del área del Chelsea. Era el minuto 66 del duelo, que se paró.
Atendido durante más de ocho minutos sobre el terreno de juego, entre la preocupación general en el estadio Hill Dickinson de Liverpool, el portero, ya en el minuto 75, fue evacuado del campo completamente inmovilizado, de la cabeza a los pies. Estaba consciente y movía las manos cuando fue retirado del terreno para ser evaluado por los servicios médicos con las pertinentes pruebas.
