Ante un Wolverhampton Wanderers ya descendido, el Tottenham sufrió más de lo esperado para romper el muro defensivo. La llave de la victoria llegó desde el banquillo en el minuto 82, tras un partido cerrado y con escasas ocasiones de peligro. La jugada del gol nació de forma accidentada en un saque de esquina: la pelota cayó en los pies de Richarlison, quien perdió de vista el cuero y remató a la media vuelta como pudo. Su intento terminó convirtiéndose en una asistencia perfecta para que Palhinha, libre de marca en el segundo palo, empujara el balón a la red a puerta vacía.
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El alivio fue total, aunque el suspenso se mantuvo hasta el pitido final. Lejos de abrochar el resultado, los ‘Spurs’ sufrieron ante el empuje de los locales y tuvieron que encomendarse a su guardameta. En la última jugada del encuentro, Antonin Kinsky se vistió de héroe con una espectacular palomita que evitó el empate de los ‘Wolves’ y certificó la primera victoria liguera del club desde el pasado 28 de diciembre.
La cara amarga: El Mundial de Xavi Simons, en vilo
No todo fue alegría para el conjunto de De Zerbi. La nota preocupante la puso Xavi Simons, quien tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla tras un duro choque con Hugo Bueno. El internacional neerlandés se dañó la rodilla en la acción y su salida encendió todas las alarmas. A falta de solo mes y medio para el comienzo de la Copa del Mundo, esta lesión representa un golpe durísimo para el jugador, cuyas opciones de estar en la cita de Norteamérica penden ahora de un hilo.

La hoja de ruta hacia la salvación
Con esta victoria, el Tottenham alcanza los 34 puntos y mantiene el pulso con el West Ham United, que también cumplió en su duelo ante el Everton. La distancia con la zona de permanencia se mantiene en apenas dos unidades, dejando todo por decidir en las últimas jornadas del campeonato.
El calendario restante será una auténtica prueba de fuego para los de De Zerbi. Los ‘Spurs’ deberán jugarse su futuro en la Premier League ante el Aston Villa, el Leeds United, el Chelsea y, finalmente, un duelo que promete chispas frente al Everton. El camino es difícil, pero tras romper la sequía en el Molineux Stadium, el Tottenham ha demostrado que todavía tiene signos de vida.
