Nació en Concepción y los 407 kilómetros que lo separan de Asunción no fueron un obstáculo para cumplir el sueño de jugar en Primera. Llegó a Guaraní cuando cumplió 13 años y hoy es uno de los goleadores del equipo de Daniel Garnero. El DT lo llamó para ser parte del plantel en la pretemporada y en la octava fecha debutó como sub 19. Aquella noche jugó por el reglamento, hoy lo hace por capacidad. Suma cinco goles en el Apertura, es titular en la Copa Libertadores de América y sienta a Rodrigo López (máximo artillero del fútbol paraguayo) en el banco.
El protagonista del torneo, que festejó su gol contra Luqueño vistiéndose de pasapelotas (lo era antes de jugar ante Capiatá), contó cómo fue infancia y el camino que recorrió para llegar al Aborigen. “Le extrañé a mi familia, a mi papá, a mi mamá y a mis hermanos, pero seguí igual a pesar de todo y ahora eso está dando sus frutos”, admitió Marín al Cardinal Deportivo. A sus 17 años tiene futuro y sentenció que desea ser como el atacante que hoy lo mira con el chaleco de suplente: Rodrigo López. “Y no lo digo solo porque sea mi compañero”, finalizó.
