La derrota del lunes contra la Albirroja en la tanda de penales supone una nueva decepción para la Mannschaft, tetracampeona mundial, pero en horas bajas desde su último título en 2014.
Luego de no superar la fase de grupos ni en 2018 ni en 2022, el combinado alemán encajó una nueva eliminación temprana, en esta ocasión en la primera ronda de los mata-mata.
Desde su victoria 1-0 contra Argentina en la final de 2014, Alemania ha sido incapaz de ganar una sola eliminación directa en un Mundial y ha encajado goles en sus diez partidos mundialistas desde aquel partido.
Así, se han incrementado las peticiones de una destitución del seleccionador Julian Nagelsmann, con el exentrenador del Liverpool Jürgen Klopp como potencial candidato a una eventual sucesión.
Pero varias voces, incluida la del propio Klopp, van más allá de un cambio en el banquillo y han señalado la necesidad de cambios más profundos en el fútbol alemán.
“Alejándose más y más de la élite”
Incluso si las decepciones de la última década habían reducido las expectativas respecto a Alemania en este Mundial, la prensa del país cargó con fuerza contra la Mannschaft tras caer contra Paraguay, país que ocupa el puesto 41 del ránking FIFA y que perdió 4-1 en su partido inaugural contra Estados Unidos.
El diario muniqués Sueddeutsche Zeitung considera el resultado “una nueva humillación” y añadió que Alemania “volvía a casa con un bien merecido boleto de regreso” .
La revista especializada Kicker lamentó por su parte “la prueba irrefutable de que Alemania se está alejando más y más de la élite mundial”.
Antiguamente el país era una fábrica de talento de la que se nutrían los principales clubes del mundo, pero esa capacidad ha quedado superada en la última década por otras potencias europeas rivales como Francia, España o Inglaterra.
Y así, al país más poblado de Europa, en el que el fútbol es de largo el deporte dominante, le falta fondo de armario. Porque pese a que las lesiones de jugadores como Lennart Karl, Serge Gnabry o Nico Schlotterbeck han mermado a la Mannschaft, otras grandes selecciones europeas pueden permitirse dejar a algunas estrellas en casa.
La revista Kicker citaba como ejemplo a los franceses Eduardo Camavinga, Christopher Nkunku o Randal Kolo Muani, a los ingleses Phil Foden, Cole Palmer y Trent Alexander-Arnold y al español Dean Huijsen como ejemplos.
Esta escasez de talentos aumenta la presión sobre los jugadores de clase mundial de la plantilla, obligados a rendir y sin margen de error.
Kai Havertz, Florian Wirtz y Jamal Musiala llegaron al torneo tras una extenuante temporada de clubes y han sido incapaces de alcanzar su mejor versión en Norteamérica, pese a dejar destellos de su calidad.
“No soy de los que huye”
La diana fácil de la ira, como suele ser habitual en el fútbol, es el entrenador. Nagelsmann asumió el banquillo de Alemania pese a ser pretendido por grandes clubes europeos, y su nombramiento fue considerado como una jugada maestra por parte de la Federación Alemana (DFB).
Pero el punto álgido del técnico de 38 años es una eliminación en cuartos de final de la Eurocopa 2024 contra España, en la que Alemania era anfitriona.
Un bagaje por el que cada vez más voces piden su salida tras un fracaso en un Mundial, al igual que sus predecesores Joachim Low (2018) y Hansi Flick (2022).
Lothar Matthaeus, campeón del mundo en 1990, escribió en su columna de Bild que a Nagelsmann le faltaba “imaginación” y añadió que Alemania “tenía que pasar página con un nuevo entrenador” .
El propio Nagelsmann admitió que hacían falta “grandes cambios” pero se comprometió a quedarse. “No soy de los que huye. Estoy listo para seguir si la DFB quiere que lo haga”.
En el Mundial como comentarista, Klopp ha arrojado una larga sombra sobre Nagelsmann y el banquillo de Alemania desde el inicio del torneo.
Antes del primer partido de Alemania, Klopp fue criticado por bromear sobre el joven entrenador diciendo que estaba al cargo “por ahora”, sugiriendo un futuro incierto para Nagelsmann.
Pero el lunes el bromista entrenador adoptó un tono más serio, desviando las sugerencias de que él debería tomar las riendas y haciendo un llamamiento para cambios más profundos, empezando por las categorías inferiores de jóvenes.
“Mirad a Paraguay”, dijo Klopp sobre imágenes de la celebración de los sudamericanos. “Están todos en lágrimas, eso demuestra a qué punto les importan los octavos de final” .
“¿Somos Alemania? No, éramos Alemania. Para ser el fútbol de Alemania de nuevo, tenemos que cambiar cosas de verdad”, declaró. “Por supuesto no se trata de nombres. No se trata de mi nombre o el de Julian”, añadió Klopp.
“Julian tiene razón. El equipo quería ganar pero fueron incapaces de hacerlo en algunos aspectos. Ahora, tenemos que preguntarnos ’¿Por qué?’”.

