La capital marroquí, Rabat, amaneció este martes envuelta en el eco de los cánticos, las vuvuzelas y los cláxones después de que los aficionados celebran hasta el amanecer la victoria de los Leones del Atlas tras derrotar en serie de penales por 3-2 a Países Bajos, después de un empate 1-1, y clasificarse a los octavos de finales del Mundial 2026.
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La noche había comenzado antes: desde las 02:00 de la madrugada, hora del inicio del encuentro en Marruecos, los gritos de emoción se propagaban por los barrios de la capital. Cada ocasión de peligro, cada intento y el gol de la selección marroquíes eran recibidos con gritos que se oían desde las ventanas, los balcones y las calles donde muchos vecinos siguieron el partido junto a familiares y amigos.
Tras la victoria, cientos de personas -la mayoría de ellas vestía la camiseta de la selección- salieron inmediatamente a las calles, decenas de coches recorrían las principales avenidas ondeando la bandera nacional y haciendo sonar sus cláxones.
“¡Ahora no me importa irme a trabajar!”, gritaba entre risas un joven desde la calle, a pocas horas de tener que incorporarse a su trabajo después de una noche sin dormir.
Los cánticos de “Dima Maghrib” (“Siempre Marruecos”) resonaron durante horas en una celebración que se prolongó hasta el amanecer.
Marruecos enfrentará el sábado a Canadá, a las 14:00, hora paraguaya, por un lugar en cuartos de final del Mundial 2026.

