Dos goles de Jude Bellingham obligarán a los Vikingos a remar de vuelta a casa: Inglaterra venció 2-1 en el alargue a la Noruega de Erling Haaland este domingo y aguarda en la semifinal del Mundial por Argentina o Suiza.
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El 10 de los Tres Leones mantiene con vida el sueño de los inventores del fútbol de alzar su segunda Copa del Mundo, seis décadas después de conquistar su único trofeo en la cita máxima.
Los miles de ingleses que asistieron al estadio de Miami se rindieron ante el centrocampista del Real Madrid bajo el cántico, al que se unió el exastro David Bechham, de la famosa canción de The Beatles “Hey Jude”.

El mediapunta de 23 años comandó la remontada ante los noruegos con un zurdazo cruzado (45+2’) tras una transición rápida y luego al capitalizar un rebote del portero Orjan Nyland (93’) en el arranque de la prórroga.
El par de dianas, con las que llegó a seis anotaciones en Norteamérica 2026, fueron agua en el desierto para el equipo de Thomas Tuchel, varias veces exigido por la ofensiva comandada por el androide Haaland.
El gigante nórdico tuvo una tarde opaca, pero se despide de su primer Mundial con siete goles en el bolso, apenas uno por detrás de los artilleros, Lionel Messi y Kylian Mbappé.
El dúo dinámico
De regreso a una Copa del Mundo tras 28 años de espera, Noruega se despide como la selección revelación, con su primera llegada a unos cuartos de final y con su hinchada dejando imágenes icónicas en Estados Unidos.
Los estadios, los metros y las calles del gigante americano se deslumbraron con las ya emblemáticas remadas y el grito de “¡Uh!” de los aficionados noruegos que emulaban las navegaciones vikingas.
Pero la original forma de alentar a su selección, un fenómeno que se hizo viral en redes sociales, se estrelló con Jude Bellingham y la amenaza siempre latente del capitán Harry Kane.

Entre ambos han anotado doce de los trece goles ingleses en la Copa del Mundo, testigo del regreso de los Tres Leones a su primera semifinal desde 2018. El pase a su primera final desde que ganaron el trofeo, en el certamen organizado en casa en 1966, puede ser un choque cargado de morbo.
El desafío del campeón
Sabedor de quién será su rival el miércoles en Atlanta, Argentina saldrá al ruedo después de protagonizar una remontada de antología frente al Egipto (3-2) de Mo Salah.
De vencer a los suizos, los sudamericanos se reencontrarán con un rival que tiene heridas abiertas.
Todo empezó cuando Diego Maradona, con el recuerdo vivo de la Guerra de las Malvinas, eliminó 2-1 a los ingleses en cuartos del Mundial de 1986 con la Mano de Dios y luego bordó la segunda estrella de su país.
Pero la actual Albiceleste ha sufrido muchísimo más de lo pensado en la defensa del título ganado en 2022, especialmente luego de sobreponerse a un 2-0 en contra ante los egipcios y a un penal desperdiciado por Messi cuando el juego iba 1-0.
“A lo mejor la gente que no lo conoce esperaba que con 39 años no esté a la altura, pero mientras él quiera va a ser el mejor”, destacó el seleccionador argentino, Lionel Scaloni, sobre el Diez.
Una semi soñada
La actuación ante los Faraones fue un mensaje de los campeones defensores de que cuando les falte fútbol acudirán al coraje, un arma que pueden necesitar para doblar las rodillas de una Suiza que sorprendió en penales a Colombia.
“De verdad tienes que llevar tus límites al máximo si quieres vencer a Argentina”, dijo el capitán suizo, Granit Xhaka.
La Nati, que esperó 72 años para volver a cuartos, pasó el escollo cafetero a pesar de la baja por lesión de Johan Manzambi.
La joya de 20 años tampoco estará contra los argentinos, únicos capaces de romper el monopolio europeo en Estados Unidos.
Los cuatro semifinalistas se definirán un día después de que España (2-1) selló el pasaporte de salida de los belgas Thibaut Courtois, Kevin de Bruyne y Romelu Lukaku.
En una nueva victoria agónica en Los Ángeles, similar a la que envió a casa al Portugal (1-0) de Cristiano Ronaldo en octavos, la Roja firmó su regreso a una semifinal por primera vez en 16 años.
La última vez que plantó su bandera en esta fase, en Sudáfrica 2010, retornó a casa con su hasta ahora única Copa del Mundo. ¿Su rival por el pase a la final del 19 de julio? Nada menos que la Francia de Mbappé, en un duelo entre titanes que perfectamente podría haber sido la final soñada de Norteamérica 2026.
“Creo que el ganador de esa semifinal será el campeón del mundo”, vaticinó Courtois sobre el choque que tendrá lugar el martes en Arlington, a las afueras de Dallas.

