La imagen del partido quedará para la historia. Con un gesto serio que mutó en profunda emoción, Jude Bellingham se detuvo en solitario sobre el césped del Estadio de Miami para absorber la energía de una grada entregada que le cantaba a quemarropa el mítico “Hey Jude”.
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No era para menos: su doblete salvador en la prórroga acababa de tumbar a la combativa Noruega de un desdibujado Erling Haaland. Exhausto pero visiblemente conmovido, la gran estrella de los ‘Three Lions’ atendió a la televisión oficial para resumir la épica batalla: “Carácter, perseverancia... Incluso cuando las cosas no salían bien encontramos la manera de ganar... Ya sea en 90 o en 120 daremos todo. Lo conseguimos, estoy muy orgulloso”.

La intrahistoria del partido roza lo místico. Inglaterra perdía, sufría y veía cómo Alexander Sørloth perdonaba inexplicablemente el segundo gol tras negarle el pase a un Haaland que estaba completamente solo. Justo en la jugada siguiente, llegó el milagro que ya en Inglaterra bautizan como “El cable de Dios”: un despeje del portero noruego rebotó en el cable de la cámara aérea, el balón le cayó muerto a los británicos y Bellingham se encargó de reventar el arco con la zurda para poner el empate al borde del descanso.
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El instinto de un elegido y la sombra de O Rei Pelé
En la segunda mitad, el drama continuó. La madera repelió un misil noruego de Fredrik Aursnes y el VAR anuló un gol de Torbjörn Heggem por falta previa sobre Elliot Anderson. Con Haaland asfixiado por la humedad de Miami y finalmente sustituido, el guion demandaba un artista con alma de guerrero. Y el héroe de la patria volvió a aparecer. Apenas arrancaba la prórroga, Bellingham cazó con la diestra un rechace dentro del área tras un disparo de Morgan Rogers para desatar la locura colectiva en las gradas.

Con este zarpazo, Jude no solo se mete de lleno en la pelea por la Bota de Oro junto a astros de la talla de Lionel Messi, Kylian Mbappé y el propio Haaland, sino que devora los libros de historia del fútbol. A sus 23 años y 12 días, el centrocampista se convierte en el segundo jugador más joven de la historia de los Mundiales en marcar al menos dos goles en dos partidos consecutivos de eliminatorias directas. ¿El primero? Un tal Pelé en Suecia 1958. Miami ya tiene nuevo rey, y su banda sonora es de Liverpool: “Na-na-na-na, ¡hey, Jude!”.

