El aficionado neutral no podría haber diseñado un guion mejor. Cuando se conoció el cuadro de los cuartos de final de la Copa del Mundo, el sueño colectivo apuntaba a un desenlace cinematográfico: Francia contra España por un lado, y Argentina frente a Inglaterra por el otro. Dicho y hecho.
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Los cuatro equipos que encabezaban el ranking FIFA el día del debut, todos ellos campeones del mundo, son los que sobrevivieron a la batalla. El premio gordo espera el próximo domingo en el MetLife Stadium de Nueva York; para los derrotados, quedará el premio de consolación por el tercer puesto en Miami.
El torneo no solo reúne a las mejores potencias, sino a las máximas figuras del planeta: Kylian Mbappé, Lionel Messi, Lamine Yamal y Harry Kane. Pero las semifinales también se definirán por los “actores secundarios” de lujo. Francia presume de Ousmane Dembélé y Michael Olise; Argentina llega con unos Julián Álvarez y Lautaro Martínez que rescataron a la Albiceleste en la prórroga ante Suiza; España cuenta con el factor decisivo de Mikel Merino y el muro de Unai Simón; mientras que Inglaterra disfruta de un Jude Bellingham desatado con 6 goles, los mismos que su capitán Kane.
Francia vs. España: Una final anticipada en Texas entre el gol y el cerrojo
El AT&T Stadium de Arlington, en las afueras de Dallas, será el escenario el martes de un auténtico clásico del fútbol europeo moderno. La casa de los Dallas Cowboys albergará el choque entre el segundo mejor ataque del torneo frente a la defensa más sólida.
Francia asusta con un cuarteto ofensivo de PlayStation: Mbappé, Dembélé, Olise y el desparpajo de Doué o Barcola. Los galos promedian más de 2,5 goles por partido (16 en total, solo uno menos que Argentina). Kylian Mbappé lidera la tabla de artilleros con 8 tantos, empatado con Messi en una carrera brutal por la Bota de Oro, secundado por un Dembélé en modo Balón de Oro con 5 dianas.

España llega con cinco goles menos a favor, pero con un candado en su arco: solo encajó un gol en todo el torneo, ante Bélgica. Unai Simón fijó el récord de imbatibilidad en los Mundiales en 650 minutos, protegido por una zaga perfecta donde Aymeric Laporte y Pau Cubarsí se complementan de memoria, flanqueados por la electricidad de Pedro Porro y Marc Cucurella.
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Será el octavo enfrentamiento oficial entre ambos vecinos en las últimas dos décadas. Aunque la Roja tardó en descifrar a los galos, los últimos dos precedentes son españoles: la recordada semifinal de la Eurocopa que lanzó al estrellato a Lamine Yamal antes de cumplir los 17 años con aquel zurdazo a la escuadra, y la última Nations League en un espectacular 5-4.

“No es de extrañar que se hable de final anticipada... Somos conscientes de su potencial, pero también de que el único equipo que les ha ganado en dos semifinales somos nosotros. El partido está abiertísimo”, advirtió el seleccionador español Luis de la Fuente.
Argentina vs. Inglaterra: El regreso del clásico más pasional y político
La otra semifinal reactiva una de las rivalidades más electrizantes de la historia de los Mundiales, alimentada desde México 1986 por el trasfondo político de la Guerra de las Malvinas. Curiosamente, hace apenas unas semanas se cumplieron 40 años del día en que Diego Maradona pasó de futbolista a mito con la “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo” ante los ingleses. Tampoco se olvida aquel drama de Francia 1998, con la expulsión de David Beckham tras la provocación de Diego Simeone y la clasificación argentina por penales.

En esta edición, Argentina se ha casado definitivamente con la épica y el sufrimiento. La Scaloneta ha tenido que recurrir al tiempo suplementario en sus tres cruces de eliminación directa (Cabo Verde, Egipto y la reciente batalla ante Suiza). Este desgaste significa que el vigente campeón llega al tramo definitivo con muchísimos más minutos en las piernas que sus rivales.

Francia y España resolvieron sus llaves en el tiempo reglamentario, mientras que Inglaterra también necesitó la prórroga el sábado para eliminar a Noruega gracias a un doblete salvador de Jude Bellingham. El desgaste físico y la historia se citan en un partido donde no existen los favoritos.
Fuente: AFP

