El destino vuelve a citar a Lionel Messi con la gloria eterna. Este domingo, cuando la pelota ruede en el césped del MetLife Stadium en la gran final ante España, el astro argentino no solo liderará a la Albiceleste en busca de la copa; también estampará su firma en una de las páginas más exclusivas de la historia del fútbol. Messi se convertirá, junto al brasileño Marcos Evangelista de Moraes ‘Cafú’, en los únicos dos jugadores en toda la historia en disputar tres finales de la Copa del Mundo.
Lea más: Argentina remonta sobre la hora, elimina a Inglaterra y se mete a su segunda final consecutiva
Para dimensionar la hazaña, solo hay que repasar el trayecto del ’10′. Su primera experiencia fue en Brasil 2014, aquella espina clavada con la derrota por la mínima ante Alemania en la prórroga. Ocho años después llegó la consagración en Qatar 2022, en una batalla épica contra Francia que se definió en una tanda de penaltis inolvidable. Ahora llega el gran día de la redención o la consagración definitiva ante España, cita a la que Argentina se clasificó tras una remontada heroica en Atlanta con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez tras el susto inicial de Anthony Gordon.

El espejo de Cafú: el dueño del récord original
Hasta hoy, el lateral brasileño reinaba en solitario en este olimpo. La trayectoria de Cafú en finales mundialistas es de pura leyenda. Su historia comenzó en EE.UU. 1994, cuando entró de imprevisto en la primera mitad sustituyendo al lesionado Jorginho y terminó levantando la copa ante Italia. Cuatro años más tarde, en Francia 1998, fue titular indiscutible en la dolorosa caída ante los anfitriones, para finalmente tener su revancha en Corea-Japón 2002, donde capitaneó al “Scratch” hacia el pentacampeonato derrotando a Alemania por 2-0.

El “club de los casi”: Leyendas que se quedaron a las puertas
Lograr esto es tan difícil que monstruos sagrados del fútbol se quedaron en el camino por cuestiones de minutos o lesiones. Ellos llegaron a tres finales con sus selecciones, pero no llegaron a jugar en todas.
El mismísimo Pelé, aunque ganó tres Mundiales (1958, 1962 y 1970), se perdió la final de Chile 62 por una inoportuna lesión en la fase de grupos. Algo similar le ocurrió a Ronaldo Nazário, quien estuvo en el banquillo durante la consagración de Brasil en 1994 antes de ser el protagonista absoluto en las finales del 98 y 2002.
Por el lado europeo, los alemanes Lothar Matthäus y Pierre Littbarski encadenaron las finales de 1982, 1986 y 1990, pero ninguno completó el pleno de juego. Matthäus fue suplente en la cita de España 82, mientras que Littbarski vio la final de México 86 desde el banquillo del Estadio Azteca.

