Ya no se trata de un trofeo honorífico: el premio mayor es la Copa del Mundo. Originalmente programado para disputarse en Qatar a finales de marzo, el conflicto en Oriente Medio obligó a suspender aquel cara a cara. Hoy, el fútbol les da una revancha histórica en el escenario más grande posible: la gran final del Mundial 2026.
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El camino de los finalistas: Resiliencia vs. Autoridad
La cita del domingo en el MetLife Stadium de East Rutherford enfrentará a dos dinámicas completamente opuestas, pero igualmente letales. Por un lado, la Albiceleste selló su boleto tras remontar un agónico 2-1 a Inglaterra el pasado miércoles en Atlanta, haciendo una vez más del sufrimiento su mayor virtud. Por el otro, la Roja viene de dar un auténtico repaso táctico a Francia, la gran favorita en la previa, a la que derrotó con un contundente 2-0 el martes.

Para Argentina, esta será su séptima final mundialista, buscando bordar su cuarta estrella (tras las de 1978, 1986 y 2022) y convertirse en el primer bicampeón consecutivo desde el legendario Brasil de Pelé (1958-1962). Para España, representa la oportunidad de levantar su segunda Copa del Mundo, emulando la hazaña de Sudáfrica 2010.
Una final inédita y con acento hispano
En tiempos de fuertes debates migratorios en el suelo estadounidense, el torneo corona un hecho casi inédito: dos selecciones de habla hispana definirán al campeón. En casi un siglo de historia de los Mundiales, esto solo ocurrió en la edición inaugural de Uruguay 1930, donde los locales vencieron 4-2 a Argentina.
El MetLife Stadium se vestirá de fiesta para un choque que se espera que sea presenciado en el palco por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encargado de entregar el trofeo tras cinco semanas de intensa competencia.
Argentina e Inglaterra: La eterna rivalidad y el reclamo de las Malvinas
El pase de Argentina a la final no estuvo exento de drama, mística y, cómo no, tensión geopolítica. El conjunto de Lionel Scaloni tuvo que sortear un camino sumamente espinoso en la fase de eliminación directa. Necesitó una prórroga para vencer 3-2 a Cabo Verde en dieciseisavos, remontó un 0-2 frente a Egipto en octavos a partir del minuto 79, volvió a recurrir al tiempo extra para superar 3-1 a Suiza en cuartos y, ante Inglaterra, comenzó otra remontada agónica.

Anthony Gordon puso en ventaja a los ingleses al minuto 55, pero a sus 39 años, Lionel Messi volvió a frotar la lámpara. Aunque no marcó, el 10 asistió a Enzo Fernández al 85′ y a Lautaro Martínez en el descuento (90+2′) para sellar el 2-1 definitivo. Gracias a esto, el astro argentino igualará este domingo al brasileño Cafú como los únicos futbolistas de la historia en jugar tres finales de un Mundial.
La histórica rivalidad con Inglaterra, marcada a fuego por la Guerra de las Malvinas de 1982 y el inolvidable partido de México 1986, volvió a encenderse en Atlanta. Tras los silbidos mutuos en los himnos, el festejo argentino sumó un capítulo extra cuando los futbolistas mostraron una pancarta con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”, un incidente que el Reino Unido ya pidió a la FIFA investigar de forma exhaustiva.

“La política debe estar separada del fútbol. De hecho, uno de los principios fundamentales del Mundial es que la política esté separada del fútbol. Ahora es un asunto que corresponde a la FIFA. Esperamos que lleve a cabo una investigación sobre este asunto”, declaró el ministro de Empresa y Comercio británico, Peter Kyle, a la cadena BBC.
Maestro vs. Alumno y el relevo generacional
Más allá de las tensiones, la final del domingo ofrecerá historias cruzadas sumamente emotivas sobre el césped del MetLife Stadium. En los bancos se vivirá el duelo entre Lionel Scaloni y Luis de la Fuente, quien fuera su profesor durante el curso de entrenadores, dejando claro el respeto y la complicidad que existe entre ambos.

“Me haría ilusión jugar contra Argentina por la amistad que tengo con Scaloni”, admitió el estratega español tras clasificar a la final. “Estoy muy contento por él, se lo merece”, le respondió el seleccionador argentino. “Vamos a intentar ganar, vamos a dejar todo, pero ya después de esto es muy difícil”.
El destino también quiso que el que probablemente sea el último partido mundialista de Lionel Messi sea contra España, el país donde se formó y reinó durante dos décadas. En la otra esquina lo esperará Lamine Yamal, la joven joya española y heredero del dorsal ’10′ en el Barcelona, en lo que promete ser un traspaso de corona generacional inolvidable.
Fuente: AFP

