Olimpia: Alcaraz, en la cresta de la ola

Adrián Alcaraz Torales, punta de lanza de Olimpia, nació el 28 de setiembre de 1999. Atraviesa por su mejor momento futbolístico. Foto: El Rey Franjeado
Adrián Alcaraz Torales, punta de lanza de Olimpia, nació el 28 de setiembre de 1999. Atraviesa por su mejor momento futbolístico. Foto: El Rey FranjeadoVICTOR MIRANDA

Fuerza, temperamento, juego aéreo y progresivamente... goles. Las virtudes de Adrián Alcaraz Torales (26 años), figura ofensiva del invicto líder del torneo Apertura 2026, Olimpia.

Amante de la estética capilar, con el rizado como distintivo, el centrodelantero de Olimpia, Adrián Alcaraz, comenzó como la mayoría, bien de abajo, en el fútbol de tierra adentro, en el Paraguay profundo.

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Los datos refieren que es natural de Acahay, noveno departamento, aunque en su registro de inscripción figura Quiindy. Su primer fichaje se dio el 14 de noviembre de 2012 por Sol de América de la Liga Acahaiense. Entre marzo y agosto de 2016 estuvo vinculado al 30 de Abril, de esa misma comunidad, retornando luego a su club de origen.

En 2017 pasó al 3 de Mayo de Simbrón, Quiindy. Posteriormente volvió a Sol, desde donde dio el gran salto en 2018, a Libertad. En La Huerta estuvo poco en su primer ciclo –en los siguiente también–; en el 2019 fue cedido al Sportivo Luqueño.

En el Guma tuvo cinco etapas, ya que permanentemente era prestado, a Fernando de la Mora en dos ocasiones y a Guaraní, donde tuvo su “explosión”, en 2024.

El 26 se junio de 2025 pasó del más ganador del siglo XXI al más laureado de nuestro balompié, en una especie de trueque con el paso de Robert Rojas a Tuyucuá. Evidentemente, Olimpia salió ganando, lejos.

Ocho tantos en 28 juegos, la marca de Adrián con la casaca franjeada. La más reciente conversión sirvió para que el puntero derrotara precisamente a Libertad a mitad de semana por 1-0, en el clásico blanco y negro disputado en Sajonia.

El atacante acumula méritos para volver a ser convocado a la selección nacional, al menos para los amistosos. Como se encuentra en la cresta de la ola, por qué no imaginarse con tenerlo en la Copa del Mundo, siendo solución con sus cabezazos en los momentos en que titilan los ojos del corcel (hendy cavaju resa).

Sus amigos de Hugu’a Po’i manifiestan que Alcaraz creció con la pelota, mediante la cual vive un presente de ensueño, sin necesidades. A partir de su juventud, también le tomó cariño a la peluquería, para el regocijo de sus estilistas que lo reciben con los mejores productos, hidratantes y de fijación. Es que todo está a la vista.