Richard Sánchez: “En este club no importa si se gana 4-0 o 1-0; acá lo importante es ganar”

El entrenador de Olimpia, Pablo "Vitamina" Sánchez brindando indicaciones al volante franjeado, Richard "Cachorro" Sánchez, quien ayer tuvo su primera titularidad. (Foto: @elClubOlimpia)
El entrenador de Olimpia, Pablo "Vitamina" Sánchez brindando indicaciones al volante franjeado, Richard "Cachorro" Sánchez, quien ayer tuvo su primera titularidad. (Foto: @elClubOlimpia)

El triunfo de Olimpia ante Sportivo Luqueño, más allá de los tres puntos que consolidan al equipo en lo más alto, el encuentro marcó el retorno a la titularidad de un hijo pródigo: Richard “Cachorro” Sánchez. Tras disputar 85 minutos a un nivel que recordó su mejor versión y retirarse bajo una gran ovación para dejar su lugar a Rodrigo Pérez, el volante abrió su corazón sobre el calvario que vivió durante su inactividad.

A pesar de la satisfacción por el resultado, Sánchez fue autocrítico y realista sobre su estado actual tras tres meses fuera de las canchas. “Para mí es importante todo lo que estoy viviendo. Como siempre digo, es todo paso a paso. También soy consciente de que, después de tres meses, vuelvo a jugar; hoy quería completar los 90 minutos también, pero el cuero no me estaba dando, al final estaba cansado también. Y creo que, minuto a minuto, voy a ir consiguiendo y agarrando el ritmo que uno quiere”.

Sobre el funcionamiento colectivo y el mensaje de Pablo Sánchez, Richard destacó que el equipo mostró una cara muy positiva, especialmente en la primera mitad. “Sí, es lo que quiero: ir paso a paso. El profe también me felicitó cuando terminamos el primer tiempo; me dijo que siga así, de esa manera. Él también reconoció todo eso, creo que fue el mejor primer tiempo que hicimos hasta hoy en día. Esto es paso a paso, también en lo individual estoy contento por el rendimiento; ahora a disfrutar. Luego a pensar en lo que va a ser el partido del fin de semana, que se viene un partido muy duro también”.

Consultado sobre su posición como interno por derecha, el mediocampista admitió que es donde mejor se siente, aunque prioriza el bienestar del grupo: “Sí, el profe también me preguntó eso y le dije que me gusta jugar en esa posición. Pero no tengo problema con donde él decida; uno tiene que tener la predisposición para jugar donde sea”.

Sin embargo, el momento más sensible de su declaración llegó al recordar la lesión en el sóleo que lo mantuvo al margen. “Uno, estando ahí en la pieza, llora. Cuando llegué, estaba muy ansioso por jugar, pero llegué con esa lesión en el sóleo; resultó ser una lesión muy jodida. Parecía que estaba bien, pero de repente empezaba a correr y me empezaba a molestar; parecía que todo estaba mal, pero era un proceso de tres semanas o un mes, dependiendo de cómo iba evolucionando”.

El canterano olimpista detalló lo que sufría mientras se mantenía al margen. “La verdad, venía al estadio a ver a mis compañeros y después llegaba a casa dolido, con lágrimas en los ojos, porque uno, viendo desde afuera, quiere apoyar al equipo desde donde sea. Ya me veía adentro, pero al día siguiente uno se va a entrenar y siente esa rabia de que todavía no está listo, de ver que los compañeros se tiran de cabeza y que uno también quiere estar ahí con ellos apoyándolos. Pero ya dejamos eso en el pasado y ahora toca disfrutar este momento que estamos viviendo”.

Para el “Cachorro”, el éxito actual del Franjeado es el resultado de una unión inquebrantable dentro del vestuario. “Sí, el grupo es fundamental si querés conseguir cosas. Eso me motivó también a venir a Olimpia; en las vacaciones le dije a mi representante que deseaba volver. También hablé con el técnico y con el presidente, quienes estaban armando un gran plantel. Luego llegué al club y me encontré con cosas mucho más lindas. El equipo está para grandes cosas, peleando paso a paso. En este club no importa si se gana 3-0, 4-0, o 1-0; acá lo importante es ganar y lo principal es el grupo, que estemos unidos en lo que sea”.

Finalmente, cerró el capítulo de su lesión asegurando que, aunque fue un proceso difícil de gestionar psicológicamente, hoy la pesadilla terminó: “Sí, ya pasó; ya pasó por suerte. Era una lesión muy jodida. Dependía de cómo uno se sentía cuando venía al estadio; siempre me preguntaban cómo estaba y yo decía que me sentía bien, pero al día siguiente, a la hora de correr, siempre me molestaba. Entonces, no quería entrenar o jugar y que luego me llegara a pasar algo peor; por eso dije: ‘No voy a arriesgar, voy a volver al 100 y voy a ir paso a paso’, por más difícil que fuera”.