Sobre la curiosa acción del segundo gol —donde tras un penal tapado por el portero Frágueda, el mediocampista Fernando “Chapa” Martínez intentó rechazar y el balón rebotó de lleno en la cara del delantero para meterse al arco— Ferreira confesó el dolor del impacto. “Sí, la verdad que sí. No podía abrir los ojos, pero pude colocar bien la pelota también ahí con mi cara; así que nada, por suerte, fue gol. Cuando giré, ya me vino la pelota a la cara. El verdadero caradura fue... Por suerte no se me fue por la nariz, porque me iba a romper todo”.
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Pese al golpe y al penal fallado inicialmente en esa jugada, el delantero se tomó con humor la “asistencia” involuntaria del rival que terminó asegurando el marcador para el Decano: “Así mismo. Primero fallé el penal, pero después, por suerte, me dieron en la cara y fue gol, así que contento por eso. Así que bueno, una desgracia para el compañero de Rubio Ñu”.
Una conexión que viene desde Villeta
En la apertura del marcador había mostrado una faceta totalmente distinta. Tras un pase milimétrico de Richard Sánchez, Ferreira controló con jerarquía y definió con sutileza. Esta jugada no fue casualidad, sino el fruto de años de entendimiento desde las formativas del club: “Estábamos hablando de eso: que en Villeta, en inferiores, hacíamos muchos goles así. Y estábamos recordando ahí en el banco, así que nada, contento de poder volver a marcar. Ahí estábamos hablando con los muchachos que era importante volver a los goles; la verdad que teníamos muchos partidos sin marcar. Como siempre digo, para cada delantero es importante los goles y por suerte ahora volvió”.
Consultado sobre esa química especial con el “Cachorro” Sánchez, que parece mantenerse intacta a pesar del paso del tiempo, el goleador concluyó: “Así mismo. Hace tiempo nos conocemos, yo creo que eso también es una ventaja y nada, hoy pudimos combinarnos ahí y terminó en gol”.
