El estratega franjeado analizó sin rodeos las falencias del periodo inicial, el sufrimiento por las bandas y la autocrítica respecto a la falta de tenencia de pelota. Ante la consulta sobre la marcada diferencia de rendimiento entre el primer tiempo —donde el Decano padeció por los costados— y el complemento, el técnico explicó los movimientos tácticos realizados en el entretiempo:
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Detallando el reajuste defensivo para cortar los circuitos del rival en las bandas, el entrenador señaló: “Sí, corregimos algunas cuestiones. Había un momento —yo siempre le pido al equipo que trate de ser angosto, para evitar el juego interior—, pero hay un momento en donde al final uno empieza a ver que la jugada se va a decantar por la banda y estábamos un poco lejos; estábamos un poquito lejos ahí de las marcas, entonces ajustamos eso”.
Desglosando cómo atacaba el conjunto brasileño y qué patrones detectó su cuerpo técnico, el DT añadió: “Cuando veíamos que avanzaban y que ya los centrales se posicionaban muy cómodos en nuestro campo, lo más probable era que esos pases terminaran o en los pies del lateral o del extremo que le daba apertura. Pasó por los dos lados: por el lado izquierdo ellos llegaban de manera más por abajo, por el piso, y al lado derecho llegaban con cambios de frente. Entonces detectamos eso: por el lado izquierdo era el pase de Renan a Moreira o a Cuiabano, y la llegada por derecha de ellos era con un pelotazo largo. Entonces teníamos que ajustar esos recorridos de la pelota y estar un poquito más cerca. Creo que ahí hicimos unos ajustes acordes a lo que necesitábamos corregir para no sufrir tanto en el segundo tiempo”.
Haciendo una marcada autocrítica sobre la incapacidad del equipo para retener el esférico en el arranque del partido, reconoció que contaron con cuota de suerte: “Hoy el gran problema del primer tiempo fue que la pelota no nos duraba tres pases. Yo, de hecho, en un momento me senté a analizar esa situación mientras estaban jugando y cada vez que recuperábamos una pelota contaba para mí mismo: uno, dos, la perdíamos; uno, dos, la perdíamos. Y así, obviamente, es muy difícil y muy peligroso. Por eso también entiendo que en el primer tiempo tuvimos fortuna en irnos al descanso cero a cero y pudimos sí corregir en el segundo tiempo”.
Por último, respaldó individualmente al juvenil Eduardo Delmás, quien no apareció en todo su esplendor ante las dificultades colectivas de la primera mitad: “Pero Eduardo nos puede dar cosas en distintas posiciones y probablemente hoy le costó como extremo, pero porque le costó al equipo, no a él; o sea, si el equipo hubiera estado con más fluidez de juego, Eduardo hubiera estado, sin ninguna duda, a la altura”.
