El inicio planteó un posible escenario para la Albirroja: presionar alto o esperar replegados bloqueando líneas de pase para golpear de contra. Luego de testear sus posibilidades, Paraguay eligió el camino de la resistencia inteligente. Transcurridos los primeros quince minutos, el marcador se mantuvo inalterado con un Marruecos protagonista en la posesión, pero atrapado en un control infructuoso limitado a la circulación entre sus zagueros.
Pese a que el conjunto africano dominó la tenencia en el primer tiempo, con un abrumador 72%, su control resultó estéril ante un segundo bloque albirrojo que se abroqueló expectante. Con la pelota en su poder, la Albirroja, se veía forzada a saltar líneas con envíos largos ante la presión marroquí, fue mucho más profunda y vertical. Bajo este guion de repliegue y transiciones rápidas, Paraguay generó las sensaciones de mayor riesgo.
La primera gran chance nació de la potencia de Julio Enciso, quien se impuso ante Samir El Mourabet en el cuerpo a cuerpo, para ganar la línea de fondo por izquierda; su centro pasado al poste opuesto encontró el disparo de primera del lateral Juan Cáceres, bien tapado por Yassine Bono. El rebote cayó en Damián Bobadilla, cuyo derechazo volvió a toparse con la buena ubicación del guardameta del Al-Hilal.
La complementaria arrancó con un escenario adverso para la Albirroja que, en un afán más ambicioso, encajó dos tantos antes de los diez minutos. En el primer descuido, nació una superioridad numérica donde Junior Alonso quedó desprotegido ante la falta de relevo de Miguel Almirón. Esto permitió que Yassine Gessime y Achraf Hakimi firmaran un letal “dos contra uno” sobre el defensor de Mineiro; el lateral del PSG envió un centro a sobrepique que favoreció el perfil de Bilal El Khannouss, quien sentenció con un derechazo potente al techo del arco de Gill.
Marruecos duplicó su ventaja mediante una acción calcada al tanto de apertura en el amrcador. La retaguardia quedó aún más expuesta, ya que Junior Alonso no llegó al retroceso tras una incursión ofensiva, dejando a Omar Alderete como víctima de la sociedad Gessime-Hakimi. El lateral parisino, nuevamente mostró si vocación ofensiva y se vistió asistente, enviando un centro rasante que Neil El Aynaoui, volante de la Roma, conectó en la boca del arco para el 2-0.
Fueron prácticamente los dos únicos descuidos de la Albirroja, que inserta un debate más a lo que será la lista definitiva, ante la vulnerabilidad que desnudó el costado izquierdo. A pesar del doble golpe, Paraguay no bajó los brazos y, antes del último cuarto de hora, estuvo cerca del descuento tras una recuperación alta de Bobadilla. El balón derivó en la “joya” Enciso, quien hizo gala de su verticalidad para sacar un remate desde la medialuna que Bono, sin complicarse, desvió sobre el larguero.
El ingreso de Gustavo Caballero revitalizó el ataque, el jugador de Portsmouth, destacado en la previa por el seleccionador albirroja por contar con el nivel físico para destacarse en la élite, pero con la necesidad de pulir en la toma de decisiones. La ocasión más clara llegó cuando Diego Gómez “frotó la lámpara” y filtró un pase aéreo quirúrgico en medio de la zaga marroquí, donde apareció Caballero, quien eludió a Bono con un control orientado, pero cuando se disponía a definir con el arco a su merced, apareció un cruce providencial de Issa Diop sobre la línea.
Tras el sabor amargo de un tanto anulado a Alderete por posición adelantada de Gustavo Gómez, la presión alta finalmente dio frutos, con la anotación del descuento que nació desde una descarga de Mauricio, quien tomó un rebote para luego activar la proyección de Juan Cáceres, quien ganó la línea de fondo y lanzó un centro pasado. Allí emergió Gustavo Caballero para conectar un cabezazo colocado y a contrapierna que dejó sin opciones a Bono. El descuento acortó distancias, pero no fue suficiente para evitar la caída del combinado guaraní en tierras francesas.

