Este jueves a las 21:30, el estadio La Nueva Olla será testigo de un duelo con matices especiales. Maurício Magalhães Prado, figura del Palmeiras, pisa suelo paraguayo no solo como rival de Cerro Porteño por la tercera fecha del Grupo F, sino como el nuevo integrante de la familia albirroja que busca ganarse el cariño de la afición.
El sueño de la Selección: “Sentí frío en la panza”
Para Maurício, la convocatoria al combinado nacional no fue un trámite más, sino el cumplimiento de un objetivo de vida que lo mantuvo en vilo durante semanas. “Fue un sueño hecho realidad. Desde el momento en que me enteré, después del partido, que había sido convocado, fue una emoción muy grande. Todas esas dos semanas que pasaron después de la convocatoria, hasta que finalmente viajas, sientes ese ‘frío en la panza’, esa ansiedad que siempre es normal en nuestra vida”.
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El mediocampista destacó el rol fundamental que jugaron referentes como Gustavo Gómez y Ramón Sosa para facilitar su inserción en el grupo. “Lograron ayudarme mucho allá en el grupo, con los compañeros. La gente también siempre fue muy cariñosa conmigo, muy humilde, así que logré adaptarme muy rápido allá. Para mí fue un momento especial, un sueño cumplido poder defender a tu país”.
Integración total: Entre el español y el guaraní
Maurício tiene claro que para ser un paraguayo más, no basta con el pasaporte; la lengua es la llave de la identidad. Por ello, ha iniciado un proceso de aprendizaje intensivo que incluye clases de español y lecciones familiares de guaraní. “Ahora estoy tomando clases para perfeccionar cada vez más mi español. Es claro que viviendo en Brasil aquí siempre hablamos portugués, pero siempre con los extranjeros aquí trato de practicar cada vez más mi español. Creo que me las puedo arreglar bien”.

Sobre el guaraní, el jugador confesó que, aunque es un desafío mayor, cuenta con el mejor maestro en casa y grandes tutores en el vestuario: “Es siempre un poco más difícil, pero estoy aprendiendo; mi padre lo habla perfectamente también, voy aprendiendo con él. Allá en la selección también aprendí mucho con los muchachos; con Sosa, con Gómez aquí, siempre termino aprendiendo algunas palabras. Algunas se pueden decir, otras no, pero es eso: seguir creciendo”.

