La Albirroja se despidió de su público con un triunfo por goleada ante Nicaragua, pero en la cabeza de Gustavo Alfaro el chip ya cambió por completo. El entrenador de la Selección Paraguaya no se muerde la lengua al mirar el panorama que se viene en la Copa del Mundo: sabe que el margen de error es cero y que el equipo arrastra vicios tácticos que en la máxima cita del fútbol se pagan con la eliminación.
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Con la mira puesta en el debut, el estratega argentino desmenuzó los puntos críticos que la Selección debe corregir con urgencia, recordando las desatenciones del reciente cruce ante Marruecos y poniendo el foco en la necesidad de adelantar las líneas.
Prohibido fallar y la obsesión por la pelota
Para Alfaro, la solidez defensiva que le dio el boleto al Mundial ya no es suficiente si no se le agrega volumen de juego. El DT fue tajante sobre los detalles que dejan afuera a un país de la competencia y la obligación de evolucionar en la posesión: “Cometimos dos errores de sincronización en el partido contra Marruecos y terminaron en dos golpes. Y esos son errores que en este nivel no los podes cometer, porque te vas del Mundial. Entonces, volver a tener la consistencia defensiva, volver a tener el orden y ver si nosotros tenemos la capacidad, primero, de tenencia de pelota, porque nosotros clasificamos a la Copa del Mundo siendo de los equipos que menos tenencia de pelota había tenido”.

En esa misma línea, el seleccionador argumentó que la tenencia no es un lujo, sino una herramienta defensiva y ofensiva para asfixiar al rival en su propio campo, tomando como ejemplo la rebeldía mostrada en la segunda mitad ante el conjunto africano: “Entonces, la tenencia de pelota nosotros la tenemos que incrementar. ¿Y la tenencia de pelota por qué? Porque es lo que te obliga a retroceder a los rivales. Y como yo les decía a los defensores nuestros, si nosotros podemos jugar cinco metros más adelante, diez metros más adelante, como lo hicimos el segundo tiempo con Marruecos, cuando íbamos perdiendo dos a cero: jugamos con los centrales mano a mano en la mitad de la cancha, el equipo recuperaba la pelota y tuvo chances para poder desequilibrar, achicar el marcador y hasta empatar el partido”.
A la hora de buscar el eslabón de la plantilla que tiene las condiciones para romper el molde y liderar esa transición hacia un juego más protagónico, el DT no dudó y le puso nombre propio: “Entonces, son construcciones, son construcciones que tenés que tratar de ir teniendo para, fundamentalmente, ir buscando las respuestas que necesitas en ese aspecto. Entonces, a mí me parece que obviamente el jugador en ese nivel, para mí, es Julio Enciso”.
La muralla Alderete y el “espejo europeo”
Otro de los puntos altos que seleccionador destacó es la jerarquía y el roce internacional de la zaga central paraguaya. En particular, llenó de elogios a Omar Alderete, remarcando que su experiencia contra los delanteros top del planeta le da un plus de tranquilidad al fondo albirrojo: “Nuestra dupla de centrales tiene muy buenas capacidades, me parece que es muy bueno en ese aspecto. Lo de Omar Alderete también es muy bueno; la dupla central nuestra que tenemos es una dupla central muy buena. Pero lo de Omar, rindiendo a todos los delanteros, o a la mayoría de los delanteros, o los delanteros de más peso que tiene el Mundial, Omar los marcó, jugó contra ellos”.

Para el entrenador, contar con defensores acostumbrados al roce de las grandes ligas cambia por completo el panorama estratégico. En ese sentido, Alfaro remarcó que la fisonomía del torneo exige un cambio de chip táctico: “Entonces, para él no es nada nuevo los delanteros que va a enfrentar. Por eso yo digo que los mundiales se juegan más, y más este tipo de mundiales, se juegan más con estilos de fútbol europeo que estilo de fútbol sudamericano. Más que nada por las capacidades, las velocidades, el tipo de juego”.
Finalmente, el entrenador cerró su análisis con una clase táctica sobre la evolución del fútbol moderno hacia el que apunta Europa, donde el juego físico e híper-friccionado le está cediendo terreno a la velocidad de las bandas y el desequilibrio individual: “Cada vez es como que se está tratando de impedir la fricción física, sino el hecho de jugar, de la tenencia de pelota. Entonces, las capacidades de uno contra uno, cuando uno ve y analiza el fútbol de Europa, hacia dónde va el fútbol de Europa, es un fútbol de extremos, es un fútbol de uno contra uno”.
