El debate sobre la titularidad de Maurício se instaló con fuerza en el entorno de la Selección Paraguaya. Aficionados y prensa insisten en que, cuando el futbolista del Palmeiras ingresa al campo, la Albirroja gana en tenencia de pelota, serenidad y fluidez en el juego, potenciando incluso el rendimiento de sus compañeros. Sin embargo, en la víspera del crucial cruce ante Alemania por los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo 2026, Gustavo Alfaro plantó postura y desmenuzó con total honestidad el detrás de escena de sus decisiones tácticas.
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Al ser consultado sobre qué le falta al mediocampista para arrancar desde el pitazo inicial, el estratega argentino recordó los cuestionamientos que recibió en su momento y marcó la jerarquía de sus extremos: “«Sí, Mauricio sí; Mauricio no», mire por esto, lo otro. ¿Mauricio es titular en Palmeiras?. Ramón Sosa es titular. Sí, Ramón Sosa es titular. Entonces, Mauricio es un talento. Me lo discutían ustedes, cuando yo dije que quería traer a Mauricio, me lo cuestionaban porque era brasilero”.
La fórmula del revulsivo: Intensidad y equilibrio
Lejos de restarle méritos al futbolista, Alfaro explicó detalladamente el rol estratégico que cumple el volante dentro de su esquema. Para el seleccionador, el factor físico y el desgaste del rival juegan un papel preponderante a la hora de mandarlo a la cancha.
El técnico de la Albirroja argumentó las razones físicas por las cuales prefiere utilizarlo en los segundos tiempos: “Y Mauricio, cuando él tenga la capacidad de tener consistencia durante 90 minutos, por ahí va a arrancar en la posibilidad de ser titular. Entonces, a nosotros nos rinde cuando el nivel del rival baja su intensidad desde el punto de vista físico. Entonces, ahí le doy la respuesta: para mí sería un jugador ideal”.

Inmediatamente después, el entrenador profundizó en la necesidad de un funcionamiento colectivo y en cómo la inclusión de un jugador creativo requiere de una estructura que lo sostenga: “A veces nosotros terminamos cubriendo una cosa con otra cosa y, en el ideal, nos faltan cosas. Entonces nos faltan cosas para tratar de darle la contención, No es únicamente poner un jugador; es saber rodearlo también y darle un contenido”.
El “Efecto Alemania” y las torres
La pizarra de Alfaro para enfrentar al combinado germano no puede ignorar el biotipo del rival. El DT dejó en claro que poblar el ataque con jugadores de buen pie como Julio Enciso y el propio Mauricio es una tentación, pero que el fútbol moderno exige un equilibrio absoluto, especialmente en las pelotas paradas y el juego aéreo.

El estratega graficó con crudeza el dilema táctico y físico que representa el rival europeo: “El fútbol es ataque y defensa. Obviamente. Lo podía poner a Julio Enciso de 9 y a Mauricio detrás... Perfecto, no hay ningún problema. ¿Cómo hago para marcar los cuatro de un metro noventa y cinco que tiene Alemania? Entonces, hay un montón de cuestiones que hay que resolver; entonces, hay un montón de detalles”.
Finalmente, Alfaro cerró su análisis con una dosis de realismo, recordando que, a pesar de toda la planificación científica previa a un partido de eliminación directa, el azar siempre guarda la última palabra: “El fútbol son detalles y nosotros tratamos de estar en todos los detalles. Y a pesar, a veces, de estar en todos los detalles... Es fútbol: a veces el tiro sale para cualquier lado”.

