El destino y el calendario se pusieron de acuerdo para regalarnos una jornada de puras pulsaciones altas. Hoy, mientras la Selección Paraguaya se juega la vida y el boleto a los octavos de final en el Mundial de Norteamérica 2026, el fútbol nos obliga a mirar el retrovisor de la nostalgia: se cumplen exactamente 16 años de la mayor hazaña albirroja de todos los tiempos.
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La historia grande de nuestro fútbol se escribió con sudor, lágrimas y una tensión insoportable en el estadio Loftus Versfeld. Aquella tarde, el equipo dirigido por Gerardo “Tata” Martino se midió ante un Japón durísimo en un partido que pareció un tablero de ajedrez jugado a mil revoluciones.

Fue un choque fiel a nuestra esencia: friccionado, con los dientes apretados y el alma en un hilo. Lucas Barrios peleaba arriba, la zaga liderada por Paulo Da Silva sacaba hasta los pensamientos y Justo Villar desactivaba cada contra nipona con la seguridad de un candado inexpugnable. El 0-0 no se movió ni en los 90 ni en la prórroga. El destino quería drama.
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En la tanda de penales no hubo espacio para las dudas; los designados de la selección albirroja ejecutaron con una frialdad de cirujano. Edgar Barreto, Lucas Barrios, Cristian Riveros y Nelson Haedo Valdez canjearon sus remates por gol. La justicia divina (o el soplido de millones de paraguayos) llegó cuando el remate del japonés Yuichi Komano se estrelló con violencia en el travesaño. La mesa estaba servida.

La caminata del héroe y el penal que paralizó a un país
Con la parsimonia de los que saben que van a cambiar la historia, Óscar ‘Tacuara’ Cardozo caminó hacia el punto penal con el peso de todo un país sobre la espalda. Engaño total a Eiji Kawashima, pelota contra el palo izquierdo y el estallido. Ese remate sutil desató un grito contenido que comenzó en Pretoria, cruzó el Atlántico y transformó las calles de Asunción en un carnaval interminable. Paraguay se metía en los cuartos de final de una Copa del Mundo, su techo histórico.

Hoy, 16 años después de ver a la Albirroja entre los ocho mejores del planeta, el chip es el mismo. Las camisetas cambian, los nombres también, pero el ADN paraguayo no se negocia. ¡Que se repita la mística, Paraguay!
Octavos de Final - Sudáfrica 2010
Estadio: Loftus Versfeld de Pretoria. Árbitro: Frank de Bieeckere. Asistentes: Peter Hermans y Walter Vromans (belgas).
Paraguay: Justo Villar; Carlos Bonet, Paulo da Silva, Antolín Alcaraz y Claudio Morel Rodríguez; Enrique Vera, Néstor Ortigoza (74’ Édgar Barreto), Cristian Riveros y Édgar Benítez (58’ Nelson Haedo Valdez); Lucas Barrios y Roque Santa Cruz (93’ Óscar Cardozo). D.T.: Gerardo Martino.
Japón: Eiji Kawashima; Yuji Nakazawa, Marcus Tulio Tanaka, Yuichi Komano y Yuki Abe (80’ Kengo Nakamura); Makoto Hasebe, Yasuito Endo, Daisuke Matsui (65’ Shinji Okasaki)y Yuto Nagatomo; Keisuke Honda y Tamada Okubo (105’ Keiji Tamada). D.T.: Takeshi Okada.
Gol: no hubo. Amonestados: 56’ Matsui, 70’ Nagatomo, 92’ Honda y 113’ Endo (J); 117’ Riveros (P).
Penales: Convirtieron para Paraguay: Barreto, Barrios, Riveros, Haedo y Cardozo. Anotaron para Japón: Endo, Hasebe y Honda. Malogró: Komano (remató al travesaño).

