Roberto “Gatito” Fernández, la voz serena detrás del arco

Gatito Fernández en camiseta azul y detalles blancos, estirándose para atajar un balón en práctica de fútbol al aire libre.
El experimentado portero Roberto Junior Fernández Torres (38 años) fue un aporte valioso al grupo mundialista.Arcenio Acuña

No tuvo minutos en cancha, pero su presencia también fue parte del recorrido paraguayo en el Mundial. Roberto “Gatito” Fernández asumió en Estados Unidos un papel silencioso, aunque profundamente valioso, dentro de una delegación con varios futbolistas viviendo por primera vez la exigencia de una Copa del Mundo. Lejos de quedar relegado por no jugar, el arquero de Cerro Porteño se convirtió en una pieza de equilibrio para el grupo, aportando experiencia, calma y lectura en momentos donde el equipo necesitó sostener la cabeza fría.

Desde el banco, en las prácticas y en la intimidad del día a día, Gatito fue un respaldo constante para Orlando Gill, el joven arquero que terminó adueñándose del puesto y transformándose en una de las grandes figuras de la Albirroja.

Su acompañamiento no pasó solamente por el consejo técnico o por la observación de movimientos y detalles del puesto, sino también por la contención emocional que demanda una competencia de esta magnitud.

En un torneo que comenzó con el golpe duro del 1-4 ante Estados Unidos y obligó a una rápida reacción anímica, la figura de Gatito apareció como una referencia de serenidad, de esas que ordenan sin necesidad de levantar la voz.

Su trayectoria en la selección y en el fútbol internacional le dio el peso suficiente para ser escuchado. Cada entrenamiento, cada entrada en calor y cada charla previa encontró en él a un futbolista dispuesto a sumar desde la experiencia, entendiendo que en un Mundial no solo juegan los once que salen a la cancha, sino también quienes empujan desde atrás para sostener al grupo en los momentos de duda.

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