Su llegada respondió a una necesidad concreta: sumar una referencia ofensiva con potencia, presencia física y capacidad para competir dentro del área. No fue un titular fijo, pero cada vez que tuvo participación aportó una característica diferente al ataque paraguayo.
Lea más: La Albirroja regresó al país tras su histórica campaña en el Mundial 2026
Pitta ofreció fuerza en los duelos, intensidad para presionar y esa voluntad de ir a cada pelota como si fuera la última. En partidos donde Paraguay necesitaba otra presencia arriba, su perfil permitió cambiar la dinámica ofensiva y darle al equipo una opción más directa.
Su aporte estuvo más ligado a lo funcional que a las estadísticas. Fue un delantero útil para disputar centros, fijar centrales y generar desgaste en defensas que ya venían exigidas.
Una pieza que llegó como emergencia y terminó ganándose un lugar como recurso confiable dentro del plan de Alfaro.

