En el encuentro por la segunda fecha del Grupo H de la Copa Sudamericana, lo que pareció una confusión fue, en realidad, una aplicación estricta y poco frecuente del reglamento. La jugada se inició cuando Diago Giménez, de Blooming, cometió una falta dura contra Vinicinho. Carlo Paul, priorizando la dinámica del juego, aplicó la ley de ventaja al ver que Bragantino mantenía la posesión en ataque. Segundos después, el propio delantero argentino volvió a intervenir de forma violenta para cortar el avance de Marcelinho, obligando finalmente al juez a detener las acciones.
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Al interrumpir el juego, el árbitro resolvió sancionar ambas conductas de manera sucesiva. Primero mostró una tarjeta amarilla por la falta inicial que había quedado pendiente y, de inmediato, exhibió una segunda amarilla por la nueva infracción. La consecuencia inevitable fue la tarjeta roja, completando una escena cinematográfica donde el infractor recibió tres tarjetas en cuestión de segundos. No se trató de un error, sino de dos faltas distintas encadenadas en una misma continuidad de juego.
Una sanción que recorrió las redes antes del Superclásico
Lo extraordinario del episodio radica en su escasa frecuencia visual. Si bien el reglamento permite amonestar una falta previa tras otorgar ventaja, resulta sumamente atípico ver dos sanciones disciplinarias aplicadas al mismo jugador en un mismo “momento”. Esta gestualidad comprimida generó un impacto viral inmediato, justo en un momento de alta exposición para el colegiado. La relevancia de esta actuación crece considerando la agenda de Carlos Paul en el plano local, ya que está asignado para cumplir funciones en el VAR durante el Superclásico entre Olimpia y Cerro Porteño. En dicho encuentro, integrará el equipo arbitral encabezado por Juan Gabriel Benítez.
