Karina se inició en Olimpia a los 13 años, integró la selección nacional, luego jugó en UAA, para más tarde ir a Estados Unidos, donde jugó para la Graceland University.
Lorena empezó jugando para la Universidad Nacional de Asunción (UAA) a los 18 años. A los 19 fue conformó la selección y al año siguiente fue a Estados Unidos, para formar parte del equipo de Oral Roberts University. Más tarde jugó en el FC Indiana y luego en el fútbol de Rusia.
Ambas fueron compañeras de equipo en UAA y en la Selección Nacional, por lo que este retorno, jugando en el mismo equipo es por demás especial para ellas.
¿Qué se siente volver?
Karina: A mí me encantó volver. Más con todos los preparativos que hubo. Vuelvo después de cinco años y se sintió muy bien, por volver a jugar con Lore y por el ambiente que se vive actualmente. Una siempre quiere jugar, tiene invitaciones de clubes, pero es la falta de seriedad la que hasta el momento me detuvo.
Lorena: A mí me llamó mucho la atención la organización que hay ahora. El presidente de la Divisional (Ramón Gómez Verlangieri) tiene muy buenos proyectos. Yo creo que se está dando el cambio positivo real dentro del fútbol femenino porque hay un interés real de parte de la cabeza. Hay cambios, una nueva camada en la APF, en los clubes, el nivel de las jugadoras y todo eso ayuda.
¿Son conscientes de que son un ejemplo para las niñas?
Lorena: Yo se que las jovencitas miran lo que nosotras hicimos, a donde llegamos, lo que logramos y es lindo ser el ejemplo de que se puede.
¿Cómo se sintieron en el primer partido?
Karina: Yo antes tomaba más como un hobby pero ahora lo veo como una responsabilidad muy grande. Me siento mejor que antes, siempre con el deseo de divertirme.
Lorena: Yo pensé que ya colgaría los botines. Me dieron la oportunidad y es un placer para mí. En mi caso, ya se me pasó la presión que sentía antes. Entro a divertirme, a ganar, pero ahora a devolver al fútbol todo lo que me dio. Estoy fascinada con el desarrollo del fútbol femenino, de los nuevos talentos y me emociona apoyar desde donde pueda.
Con respecto a los cambios que se están dando, ambas coincidieron: “Nosotras ya pasamos por tanto, estuvimos desde el inicio del fútbol femenino, de una época en que no había ni canchas, por lo que ahora nos damos cuenta de que sí cambiaron las cosas y para bien”.
Pidieron apoyo desde la familia
“Si en casa hay un atleta, llamémosle atleta, ya no mujer que quiere jugar al fútbol o cualquier otro deporte. Si el respaldo sale desde el seno familiar, el deportista se siente más seguro y se desarrolla mejor”.
“A las autoridades solo queremos pedirle que continúen con este cambio que nunca antes se hizo. Decirle que estamos para que nos utilicen como instrumento en lo que se necesite”, refirieron.
¿Cuál sería el mensaje para la nueva generación de futbolistas?
El mensaje para las chicas es que luchen. No es fácil, pero si nosotras lo logramos, ellas también pueden, con mucho trabajo.
