Volvió a Paraguay detrás del Corinthians

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Luis Eduardo Samaniego (32) es un paraguayo residente en Sao Paulo que gracias a su pasión por el Corinthians regresó al país luego de 5 años. El compatriota, miembro de la barra “Gavioes da fiel”, se mostró emocionado por volver a pisar suelo guaraní.

Luis vive en Brasil desde hace más de 15 años con su madre, que es brasileña, y su padre, paraguayo. Actualmente, es cocinero en un restaurante australiano y regresó a nuestro país tras cinco años, guiado por su pasión por el Corinthians, club del que se hizo fanático. Es más, actualmente es uno de los miembros de la hinchada más poderosa del “Timao”: los “Gavioes da fiel” (Halcones fieles).

“Vuelvo después de cinco años, cambiaron algunas cosas, pero siempre es lindo pisar Paraguay. Vengo solamente por el partido de Corinthians, la última vez que vine fue también para un partido ante Cerro que ganamos 1-0 con gol de Ronaldo”, comenta. Su travesía en bus fue de más de 20 horas y a la vuelta le espera la misma o quizás más cantidad de tiempo: “Vinimos en bus, casi un día entero tardamos en llegar, en mi trabajo me dieron una semana libre porque sabían que venía a mi país, así que estoy tranquilo, además tengo familiares en Sajonia donde me puedo quedar si hay algún problema”, explica Samaniego.

Pero venir a alentar al “Timao” no es barato, pues según cuenta, el club se aparta totalmente de la barra organizada y tanto el viaje como las entradas son costeados por cada uno de los miembros de los “Gavioes da fiel”. “Allá en Brasil es muy diferente a lo que son las barras en Paraguay y en Argentina. Allá el club no quiere saber nada de las hinchadas, no da entradas, no dan plata ni apoyo como acá. Yo sé cómo funciona en Paraguay porque antes de irme estaba dentro de una de las barras del Olimpia, aunque no muy metido. Todo ida y vuelta me cuesta unos 3.800 reales ( más de G. 6.000.000). Obviamente hay que ser sinceros, está los cabecillas que si o si tienen algún tipo de beneficios y tienen todo gratis, nosotros no”, dice el compatriota.

Si bien es parte de la barra más poderosa de Corinthians, Luis solo acompaña internacionalmente cuando el equipo viene a Paraguay. “En Brasil me voy a todos los partidos, pero afuera no suelo irme, solo cuando juega aquí porque obviamente quiero venir, uno extraña su tierra y quiere a su país cuando vive lejos”, confiesa.

En Brasil, las barras bravas o “Torcidas” como lo llaman, son como una cooperativa: pagan una cuota anual y tiene diferentes beneficios, ya sea entradas cuando juegan de local, remeras, camperas, todos con las inscripciones de la hinchada. Eso sí, el compatriota aclara una vez más que el club no tiene nada que ver en la organización. “Nuestra barra es como una sociedad, uno paga cuota y tiene beneficios como ropas y otras cosas. Lo que no se puede es usar el nombre del club, hasta el logo se usa, pero la palabra Corinthians no”.