Así lo expresó este miércoles el presidente de la Comisión de Coordinación de esos Juegos, el belga Pierre-Olivier Beckers, al término de la primera visita de seguimiento de los preparativos.
"La falta de un presupuesto estatal es importante, pero no impide avanzar al proyecto. No estamos inquietos; en un momento u otro las garantías que nos han ido dando en estos diez años se cumplirán", afirmó Beckers en una rueda de prensa en la estación de esquí de Le Grand Bornand, que se pudo seguir a distancia.
El empresario belga, que también presidió la Comisión de Coordinación del COI para los Juegos de París en 2024, recordó que entonces las últimas garantías del Estado llegaron dos años antes de la ceremonia de inauguración.
También expresó su confianza en que, como está previsto, el próximo día 15 se apruebe la ley olímpica que facilitará todos los trámites para la organización de los Juegos que tendrán lugar en los Alpes.
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Beckers, que encabezó la misión que durante tres días visitó diversas instalaciones olímpicas en los Alpes del norte, que albergarán buena parte de los Juegos, se mostró "muy satisfecho" por los avances organizativos y aseguró que la confianza del COI "no ha hecho más que crecer".
Destacó el elevado nivel de implicación de las diferentes administraciones y del crecimiento del Comité de Organización (COJO), que ha cobrado músculo en los últimos meses.
El respeto del medioambiente, en un proyecto que apenas tiene que levantar nuevas infraestructuras, y la descentralización, con competiciones repartidas en diferentes estaciones de esquí de dos regiones, son las señas de identidad que más han impresionado al COI, indicó.
"Hemos comprobado que los cimientos son sólidos y la dinámica es excelente. Tiene toda la confianza del COI", indicó.
El presidente del COJO, Edgar Grospion, agradeció la experiencia que les aporta el COI y consideró que el proyecto francés incrementará su velocidad cuando en febrero próximo reciban la bandera olímpica tras los Juegos de Milán-Cortina, que instalarán en Albertville, que ya acogió los Juegos en 1992.
Esa herencia, aseguró Grospion, está ayudando a levantar un nuevo proyecto olímpico que, reconoció, tiene que ir superando obstáculos pero que a su juicio cuenta con un gran respaldo popular y de las instituciones locales.
"Queremos hacer los Juegos de una nueva era", dijo el patrón del COJO, que aseguró recoger la antorcha de París 2024, pero que dijo que deberán servir de "laboratorio para la sostenibilidad de las montañas".
Grospion deberá afrontar un primer contratiempo con la "rebelión" del departamento de Saboya, que alberga las importantes estaciones de Courchevel y La Plagne y cuyo presidente, el exministro de Economía Hervé Gaymard, suspendió su colaboración al sentirse excluido de las decisiones estratégicas.
"No imagino que Saboya pueda quedar fuera del dispositivo. Estos Juegos serán un catalizador de energías que superará las diferencias y un escaparate para sus estaciones de esquí", afirmó el responsable del COJO.
El proyecto olímpico de los Alpes franceses afronta otros asuntos polémicos, como la inclusión de la estación de Val d'Isère, que los organizadores aseguraron que se concretará en los próximos meses.
